jueves, 15 de abril de 2021

La sinfonia de Beatriz Alicia Garcia. Jose Carlos De Nobrega


 Beatriz Alicia García (Caracas, 1966) es una muy estupenda poeta caraqueña, parroquia mía pues, que en este puente de afectos a distancia por la Pandemia, me hizo llegar una antología poética personal en el cuerpo gentil de un mail. Ella escribe muchísimo, como me lo ha confesado en su carta electrónica. Ha publicado "Matarilerileron" (poesía para niños),"Acto de Fe" (La Liebre Libre, 2000), y las antologías "Lugares olvidados" (Monte Avila, 2007) y "Música de fondo (1983-1987)" (Sultana del Lago, 2020). Sus poemas aparecen en antologías panorámicas colectivas como "En-obra. Antología de la poesía venezolana 1983-2008" (Equinoccio, USB, 2008) y "102 poetas jamming" (Oscar Todtman, 2014). Es licenciada en letras y magíster de literatura por la Universidad Central de Venezuela. 

El mismo día que recibí de Beatríz su panorámica poética personal y personalizada, la leí por vez primera. Me gustó mucho. Me parecía escuchar una Sinfonía de Mahler y me retrotrajo, no sé por qué, la obra polifónica y multi-temática del director de cine Stanley Kubrick. Su discurso poético, signado por un Decir riguroso pero transparente, posee múltiples registros en lo musical, lo semántico y lo emocional profundo. Se me antoja la encrucijada difícil y compleja del concepto y el sentimiento contingente muy humanista. Conjuga la contemplación interior y la configuración de un proyecto intelectual ambicioso, en pos de comprender el mundo y, por ende, construir el suyo. Me sentí identificado con su poesía, pues dialogaba con alguien muy entrañable de mi generación. Mientras Beatríz ya escribía su obra, este salmista compulsivo empezaba a vivir la crisis de la república petrolera a raíz del Viernes Negro de febrero de 1983, la cual no parece cesar todavía.

Su selección personal comienza con poemas recientes. "Caminos" nos confía sin miedos intelectuales atávicos, la angustia placentera de lecturas y fluencias literarias vinculadas con la vida, Cortazar, Anais Nin, Javier Marias, Hanni Ossott y Stieg Larson el sueco autor de policiales de este milenio entre postindustrial y medieval. "Caminos que no van, / no llegan, / caminos paralelos, / caminos que no volvían". Libros y autores siguen siendo los grandes compañeros de viaje imaginario, geográfico y astral.

Este otro poema, breve y diáfano como la mayoría del conjunto, ata cielo y tierra en ejercicio de existencialismo encarnado, " La ansiedad de luz / tal vez sea / otro espejismo". Susceptible de diversas lecturas, nos sugiere desilusiones ideológicas, estéticas y ontológicas, dado el ocaso occidental que excedió el fin del XX. No obstante su dejo esperanzador humanista entre líneas.

"Otras galaxias (proyecto cyberpunk, 2011)", se vale de la estética de la ciencia ficción, la cadencia neo-punk de bandas como Cure y Greenday, para impostar el Medioevo del XXI con el imperio de la tecnología virtual que lo solapa. Las Cruzadas y la Guerra Fría son reeditados hoy en la fractura de los estados nacionales. Sólo que la depredación entre los hombres es más eficaz, ruin y envilecida. De Viaje a las estrellas a The Matrix, referentes del imaginario audiovisual. El idilio amoroso en el cyber espacio no supera al de la literatura epistolar, pues no satisface en la correspondencia aparente ni en el despecho.

"Música de Fondo (1983-1989)" persiste en un tañir claro de campanas despojado de artificios estilísticos, en su afán de recrear en una centrípeta que gira de la Legión interna a los inhóspitos alrededores, una cosmovisión que sacuda el mundo que le ha tocado vivir. Urge una poética liberadora y accesible al Otro, en donde una voz entre atribulada y comprometida consigo misma, triture compartimientos estancos que esterilicen el diálogo justo y necesario con el que lee y padece la peste y la bendición de ser humano. La Pandemia de ser mujer, provista por el sórdido patriarcado, se cuela en el quejido apagado que simula la angustia del que oprimido grita en el cuadro de Munch. El oprobio, endémico y asintomático, roe vértebras, úteros y órganos sin pausa ni piedad. 

De nuevo se apela al recurso de la simulación discursiva, cuando el poema aparenta un sesgo border line o dark sin tenerlo: "Amo la vida en sus bordes / como un espectador conmovido y silente". Se está al borde de un abismo, desencantado sí, pero no se pende del precipicio ni de soga suicida. Por el contrario, la situación extrema se convierte en movimiento liberador que pasa debajo de la ola de la mar picada.

Hay un conmovedor poema homenaje a la grandiosa Hanni Ossott, del que el rayo breve y titilante de la felicidad alumbra el despropósito existencial en un entorno endurecido: " vuelven / lejanas / ajenas / diciéndonos / callando", los coros y las arias de la voz polifónica se forjan una escala de Jacob invertida.

"Ciudad a Oscuras" (1987-1989), se nos antoja la sobrevivencia en la ciudad distópica, sin que el discurso sea barroco ni estridente. "Retengo las zancadas / de huir / con un golpe de cintura / hablo el lenguaje / que me deja estar aquí". El verbo poético evalúa la caída aparente de relatos y muros levantados en la Guerra Fría, desdiciendo las ideologías en un recogimiento interior donde se agazapa el corazón rebelde, real y auténtico. El Apocalipsis, por medio de una teología de la liberación poética, redunda en resurrección de carne y alma, amén de la buena nueva inequívoca del niño recién nacido en el retablo primigenio de la vida.

" Dones de tu cuerpo " (1992-1995) excede lo carnal, para proponernos una Metafísica de nuestro templo físico y emocional. El amor y el odio no son extremos de un intervalo cerrado y absoluto. Son fuerzas complementarias que se abisman ante la indiferencia del uno respecto al otro. Es contranatura y contra espiritual ser tibio, más vale ser frío o caliente pues nos reconcilia con nuestra condición humana en contradicción incesante, pulsión vital primaria que los poderes fácticos nos arrebatan para resecarnos de muerte en vida zombie. 

"Mudanzas" (1993), sin renunciar a la transparencia expresiva ni a las metáforas vivas, habla de las mutaciones y metamorfosis interiores sin periplos intercontinentales. Somos insectos adosados a la casa que llevamos a cuestas.

"Propósitos y Olvidos" (1992-1998) se interna en la memoria emotiva que construye y reconstruye historias de familia. "Hoy me acompañan / mis ausentes // mansa costumbre // (...) // Ya sabemos / de naufragios / disimulos / postales lejanas / de propósitos / y olvidos". Se hereda la maestría de referentes como Rulfo y Armas Alfonzo, por lo que las fantasmagorias de Comala y el oriente venezolano de la guerra federal, se traducen en las impresiones en blanco y negro de las ánimas que pueblan la memoria familiar con sus amores y disfuncionalidades. 

"Acto de Fe" (2000), libro de inspiración medieval, nos relaciona la propuesta autoral de Beatriz Alicia con Carmina Burana de Carl Orff y unos cuantos poemas de Luis Enrique Belmonte, de motivo y melodía del Medioevo. Lo que en Belmonte es audacia barroca y ebriedad goliarda, en nuestra poeta se desarrolla con un lenguaje desnudo y esencialista. "Las pestes diezman a los nuestros", resulta una alusión a un mundo parcelado en latifundios extensos en manos de muy indolentes y avaros señores feudales. Globalización o capitalismo de estado demócrata o estalinista mediantes. Festejar en medio del desmadre del mundo hoy, significa una posición escéptica y no una claudicación licenciosa en el caos. En el poema " Silencio monástico ", dedicado a Armando Rojas Guardia, tenemos un aliento poético místico por vía de una contemplación y una meditación al desnudo, sin silicios ni Cristos terroristas de muerte.

" A la caza de un Blade Runner" (1994-2003), no sólo delata el gusto estético y cinematográfico de la poeta, sino también de cómo se vale, saliéndose con la suya, de este film de culto y el género de ciencia ficción dignificado por Phillip K. Dick, para parodiarlo e inyectarlo en imágenes de inaudita arista profética, tendientes a desvelar el mundo que para ella se mueve entre la Distopía, la estrella de la muerte, y la Utopía para nada convencional y viva de una sociedad soberana y sin mediaciones autoritarias veladas. Los perros negros que son la pesadilla de Kurosawa, se transfiguran en hermosos jardines colgantes y bosques de cerezos en flor.

"Antigua herida" (1998-2000) es un libro sobre el dolor como aprendizaje de vida. Si no se lo asume así, de manera agonística y combativa a por el buen vivir, se abre la ancha avenida de la enajenación y la autodestrucción promovidas por sociedades desencaminadas. "Zambullirse, / hondo, / profundo, / en el silencio / de la escafandra / (...) / El mundo es sólo / agua, / regreso". Se trata de lo que había desconcertado a Nicodemo, cuando Cristo le dijo que había que nacer de nuevo para sortear el valle de la muerte: Retornar a un océano amniótico en el "Calipso" del asombro o, como en la película Azul Profundo de Luc Besson, practicar la apnea a la mayor profundidad posible encomendándose al Amor, primer elemento del Universo.

"El libro del exiliado" (1998-1999), alude al exilio físico y al interior. Unas veces se presenta como duelo de memorias e historiografías que han sobrevivido al conflicto bélico, en continuándolo de forma simbólica. "Todo exilio es una guerra / -perdida, claro-, / un país perdido / (gana la nostalgia)". Otras ocasiones se muestran con fina ironía cuando la confrontación del exiliado con el aferrado a la tierra, no hace posible ningún encuentro en el diálogo necesario y fraternal: " Tú estás en la otra orilla, / y yo no quiero ir hasta allá ".  No se puede vivir el exilio del Otro, político-social o existencial, sino tan sólo contristarse o solidarizarse cerca o desde las galerías del Circo romano, por demás cruel e intolerante.

" Tentando al silencio" (1998-2003) juega con el texto metapoético, Ars y Manifiesto en blanco de una Poética diáfana e inmediata que diga con claridad y simplicidad de niño, la complejidad celestial e infernal de nuestro mundo tocable, sin especulaciones crípticas ni teorías conspirativas que entorpezcan la ciudadanía local y universal en libertad.

"Parque de diversiones" es un ready made lúdico como los poemas objeto de Joan Brossa, el mago catalán, las greguerías de Ramón Gómez de la Serna o las manchas de cruda belleza de Joan Miró. Tenemos el poema vodevil "Caperucita buscaba al lobo" y esta miniatura de maravilla latinoamericana: "Si fuese flor, / sería una cayena encendida / en el asfalto caliente".

Sin lugar a dudas, la poesía de Beatriz Alicia García Naranjo, ha sido un hallazgo artístico afortunado, el cual agradezco mucho. No me cansaré de revisitar los pasadizos, las estancias, el ático y el solar de esta Casona diversa y asombrosa.

1 comentario:

  1. Estimado José Carlos, muchísimas gracias por la lectura atenta de mis versos. Hoy que la releo por la gentileza de Efrén Abrazarte, me doy cuenta que no te había dejado comentario. Un abrazo.

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