martes, 20 de abril de 2021

Otra entrada para mi tratado de angelogia. Jose Carlos De Nobrega

 


A propósito del Armagedon futbolero en desarrollo, centrado en la implementación de una Súper Liga europea gerenciada por quince clubes groseramente ricos que arrebate el mercado a la FIFA, nos pica el dedo índice para tirar del gatillo y a quemarropa en el cuerpo hipertrofiado de nuestro infame e histórico patriarcado. Cómo me gustaría ocupar la presidencia del Porto CF, mi equipo blanco y azul de mis amores, para revolucionar de verdad el fútbol profesional y aficionado. Contrataría a la preciosa paisana Deyna Castellanos como la primera mujer en jugar en una liga de futbolistas hombres. Sería mi número diez, capitana y al punto madrina del equipo. Y no me diga ningún macho que no tiene con qué. Deyna tiene todas las condiciones para ser no sólo la más bella arcángel del balompié profesional, digna de ser pintada por Boticelli y Goya emergiendo desnuda del Atlántico  que separa dos continentes futbolísticos fabulosos e históricos, sino de soportar la impertinencia machista y consumista del despropósito patriarcal que ha desgobernado este mundo. No peca esta propuesta, enclavada en la SORORIDAD, de ser original sino muy aguafiestas. Amo a Deyna sin que me importen sus preferencias sexuales, religiosas o políticas. Qué guapa se le ve con el balón haciendo goles de antología. Si la yunta Branch Rickey y Jackie Robinson venció al KKK y al racismo endémico en el béisbol con no poco sacrificio, Deyna y yo derrotaríamos a la Fifa y al muy taimado de Florentino Pérez riéndonos en sus rostros de severa avaricia. Claro está, también sería medio campista del Porto, porque cómo me gustaría ser su afortunado room mate o compañero de cuarto. A mis amigas mujeres las invito a sumarse a esta causa idealista, descocada empero feminista de mi Amor Loco surrealista que todas ustedes me merecen.

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