martes, 20 de abril de 2021

Armagedon, el limbo y el purgatorio de cada quien. Jose Carlos De Nobrega

 


Ilustración de Doré para el canto XXXI de la Divina Comedia de Dante

En facebook, Pedro Tellez comentó esta imagen de Gustavo Doré colgada por Ximena Benítez en su muro. Decía que Doré dibujó el mejor Infierno mientras que William Blake ilustró su propia poesía con un Cielo insuperable. De allí su pregunta, quién compuso la mejor versión del Purgatorio. Esta entrada compulsiva, como la he titulado, busca satisfacer la interrogante de mi hermano de la manera más personal y sesgada que se pueda.

Armagedon futbolero

Sacudiendo la lagaña y el agotamiento emocional que me atacó entre ayer y hoy muy temprano, escuché en Unión Radio un diálogo interesante entre Mari Pili Hernandez y el cronista deportivo Anthony Avella en torno a la creación de una Súper Liga europea paralela a las que auspicia la FIFA. Doce clubes ricos de ese continente avejentado en lo político y socioeconómico, crearán una liga de elite y asignarán cinco cupos en la espera de tres opulentos socios fundadores. Tenemos un Armagedon antes de tiempo. No se enfrentarán en la llanura de Megido, las tres súper potencias, USA, Rusia y China, tal como lo profetizan los predicadores protestantes pitiyanquis y pro sionistas. Al enterarme que tras esta propuesta se encontraba el infame Florentino Pérez, señor feudal del Real Madrid, la cosa me quedó muy clara. Una guerra de poder movida por obscenas cantidades de dinero y poder absoluto. La Fifa posee más países miembros que la ONU, además de ser un oligopolio que deja en pañales a las transnacionales, incluso a las que gobiernan la industria militar. Ni Florentino ni la Fifa, claro, quieren sustraerse de la malsana notoriedad egocéntrica de esta reedición de la Guerra Fría, el muy tibio té para tres que amarga la existencia al resto del mundo. Si el desmadre de nuestra república petrolera, presenta dos gobiernos, uno real y otro virtual y de fantasía colonialista, el fútbol, nuestro deporte predilecto, perderá la épica y la poesía de Pelé, Garrincha, Platini, Zidane, Maradona, Messi y Cristiano Ronaldo, para convertirse en Bullanguera bolsa de valores, Pentágono de sanciones y castigos y Orbe del despropósito que nos aplastará y explotará sin misericordia. No tenemos bando de la esperanza por el cual hinchar. No hay ANIBAL el cartaginés ni Espartaco el esclavo liberto por sí y para sí y sus hermanos, que enfrente la arrogancia abyecta de Roma. Son dos buitres horrendos que se disputarán y luego compartirán en sociedad cómplice, nuestras carnes, vísceras y huesos. Un autogol pues.

Purgatorio

Para mí el Purgatorio es una muy grata sala de espera, liberadora de las tensiones que trae consigo acomodarse en el Cielo o en el Averno. Me gusta ese salón Luis XIV o Rey Sol que Jean Paul Sartre diseñó mejor que la Bauhaus, aunque nunca superará a nuestro Dios de lo curvo sensual que es Niemeyer, para sus personajes en espera de a qué ámbito irse a vivir la eternidad. Se trata de la pieza teatral de A puerta cerrada o Huis Clos. El mayordomo que los acomoda y los atiende, nunca parpadea ni ceja de expresarse de guisa monocorde e imperturbable. No es un bello grabado sino una puesta teatral de diversa textura escenográfica y audiovisual. Se asimila a las mascaradas sónicas, como los minaretes musulmanes que cantan en Marruecos, de las que hablaba y ponía en práctica Canetti en su propia escritura. Creo que ésta, mi cueva de Platón, es un Purgatorio modular que se mueve entre el Cielo y el Infierno. Por eso no termina en constituyéndose locación solitaria, sino Casa de Hablas propias y ajenas. No hablo solo. Si no es con Dios o con mi amada poeta ojos verde selva (quien a veces se recluye en una cárcel sin régimen de visita posible), mi hermana menor, poeta erótica mayor, pasa a ser no pocas veces una gran interlocutora. A veces la cueva resulta confortable, otras veces es viejo canapé al que se le sale uno que otro resorte, hasta el punto que el culo no soporta leer un ensayo breve de Pedro Tellez o los poemas rock de Antípodas de Luis Alberto Angulo. Empero es la sala de espera en la que me gusta andar, especulando siempre para cuándo y hacia dónde tomaré el autobús ejecutor de un destino eviterno. A mi hermana linda, bendita con el nombre de Marhisela, le gusta esta covacha. Esperamos los dos en compañía de Frida, el Sebas y la mayor de sus chicos, disfrutar de un día domingo de sol pasada la pandemia. No importa que el bullicio no le permita a Platón revisar su obra filosófica completa traducida a nuestra lengua por el gran García Bacca.

El limbo

En cambio, el limbo es el ámbito más antipático posible. Es una inhóspita casa más tibia que la Iglesia de Laodisea, criticada y condenada por Juan, el viejo escritor exiliado en Patmos que escribió el tan incomprendido y falsificado Apocalipsis. Resulta la más abominable invención de los fariseos politólogos que estructuraron la Política de Ultratumba, tan bien y cruelmente expuesta en el ensayo homónimo de Guillermo Cerceau. Preferimos el oportunismo descarado de los gnósticos caleños de Samael Aun Weor, quienes decían que todos los egregios de la Historia, independientemente de su credo religioso y político, son gnósticos. Este afán estafador pero incluyente, me resulta más simpático que la sórdida prisión que es el limbo. No hay lugar más excluyente y esterilizante que éste. Qué vaina es esa de limbus patrum para los justos antes de Cristo, y peor todavía de limbus puerorum para las criaturas no bautizadas? No es un oasis, sino más bien un presidio preventivo y eterno para que no nazca en la tierra una estirpe de profetas que le aguen la fiesta a la Iglesia y al Poder que resecan y pudren en vida a mujeres y hombres por igual. Que estos desgraciados teólogos e ideólogos de muerte se inhumen con todo y limbo en sus sepulcros blanquados, esa metáfora carpintera y sepulturera con que Cristo nos saca de un sopor alienado y maligno.


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