lunes, 18 de enero de 2021

Raquel Unibe Santeliz: Serpiente pintada y esculpida. Jose Carlos De Nobrega


Me reencontré con la poeta y artista visual Raquel Santeliz (Carora, 1965) en la Colmena generosa de su casa que, al igual que su poesía y su obra plástica, nos seduce en su incesante construcción. Qué causalidad!, un día después de su cumpleaños, como si me obsequiara un roscón mexicano del día de Reyes, eso sí, en delivery raro de Baltasar, Melchor y Gaspar encaramados en motos Harley Davidson que serían para ella (y Cortazar) cocuyos antediluvianos recorriendo las calles de su Carora natal detenida en la Infancia.

Raquelita estuvo de lo más encantadora conmigo, no sólo con el almuerzo y la cena (devorados por su hijo Stevenson y yo con suma complacencia), además del café y el postre de sobremesa, sino también con su conversación vivaz, entusiasta y traviesa de una adolescente recién llegada del paisaje seco que interioriza el poeta Luis Alberto Crespo en sus primeros poemarios. Ella sacó de su mochila de impenitente viajera, tantas cosas buenas como poemas, libros, dibujos, instalaciones y fotografías increíbles.

Raquel, nombre bíblico, y Unibe, nombre indígena venezolano, implica una combinatoria nominativa que mienta y encarna lo mejor de nuestro mestizaje aquí, en la Gran América Latina. Nombre de pila que se ha hecho carnadura en sus tres hijos, su poesía (dos poemarios, De exactos esqueletos y cabellos dulces, 2014, y el que nos impresionó recién con el titulo de Unibe, de vuelta al río Morere, los cuales comentaremos en las dos siguientes entradas de este blog), su despliegue plástico bien conceptual y trabajado, amén de su forma menudita y bullente de ser mujer.

He aquí parte del inventario de lo que es y hace Raquel con sumo garbo.

Una instalación inusual de autorretratos fotográficos en blanco  y negro, cosidos por una maraña de alfileres que a modo de corona de espinas marcaban un manto rojo como el de Turin, en el cual exploraba la belleza inquietante de su depresión. Nada que ver con el narcisismo de los selfies made in Miss Venezuela, sino la auténtica indagación en el dolor de la Madre Dolorosa.

Unos preciosos bachacos culones gigantes y estampados de motivos indígenas, petroglifos y caligramas. En un aire desafiante de la estética egótica postmoderna en blanco, negro y gris.

Unas telas no muy nobles que se hallaban dignamente estampadas de colores acrílicos brillantes como una epifanía poética y visual. Concretismo lírico colindante con una Utopía de la Infancia recobrada.


Una instalación dibujistica en blanco y negro, un pespunte en color arcilla por allí, de una fantástica serpiente cuyo cuero guarecía los imprescindibles caligramas y petroglifios que encarnan en su árbol genealógico frondoso pleno de maravillas, citando a Guayasamin, Vigas o el mexicano Cuevas.

Una Venus larense, hermana de la de los Tacarigua, bordada en la poesía de la puntada y el tejido ancestral. Sus hombros eran las cabezas de un par de mellizos que perturbarían al conquistador Salamanca en la conquista y la fundación de Carora.

Le confesé a Raquelita que hasta ese día me ufanaba de mi capacidad de observación y captación del libro que es el mundo. Por Dios, por qué no reparé en el quehacer milagroso de sus muy pequeñas y edificantes manos? 



Afortunadamente, y así lo espero con esta breve crónica, he concientizado mi fallo y remiendo el capote de inmediato. Mi musa, la que también escribe primores como nuestras artistas de Venezuela, ha establecido un puente dialógico y milagroso con el afán muy afectivo del arte y las ganas de Raquelita. A qué esperamos? Dejemonos cautivar por Ella y queramos mucho a nuestra Raquel Unibe del alma emancipada de verdad verdad.

3 comentarios:

  1. Hermoso texto de nuestra hermosa porta y artista plástica. Para mí ha sido un descubrimiento maravilloso conocerla, gracias por eso, mi querido Señor Escritor.

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    1. Gracias, mi muy señora poeta y polígrafa. Haz practicado lo que nos enseñó Juan Calzadilla: Celebrar a otra estupenda poeta como tú.

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    2. Ojo, corrijo error dactilográfico. Has practicado, conjugación del verbo practicar en presente perfecto.

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