Sabrá Dios adónde. Queda una duda:
Si era ser canto o saber conducirse
Sin desafinar con la voz más cruda.
Después de escribirles cuatro sonetos,
Beatriz y Alma me han aplaudido
En afecto natural sin vericuetos
Ni retórica que inhuma en olvido.
Sé cantar y a las pruebas me atengo:
Alma argumenta, como lo acostumbra
Su encanto cronopio, que voy y vengo
Con mis ojos chinos sin que penumbra
Eclipse lo bello ni el Amor en luengo.
Beatriz llueve: Se Cantar que te encumbra.
Ojos Selva
Los ojos selva no se han cerrado
Como canta Gardel en tango etéreo.
Simplemente me han dejado arrojado
En la cuneta fría de un sueño estéreo.
Sé del sol apagado en tu exilio
Endurecido, sin embargo pujas
En pro de lunas y soles, concilio
De amores que en tu pecho apretujas.
Cuatro puñales, uno por cada astro,
Convierten los hemisferios del alma
En prisión que no imagina el poetastro.
Qué cosa verán ojos selva, calma
Chicha o vaguada? Sin luz ni catastro
Pido verde que redima y desalma.
Pedro, el cínico bien amado
Cristo dijo que sobre una piedra
Fundaría su Iglesia de Fe paradójica,
No en boato ni nomenclatura de hiedra
Que repta y seca en savia micológica.
Este Pedro no es un Papa inconsulto,
Sino cínico escrutador de almas
Bien amado por sonetista estulto
Que asfalta Jerusalén con palmas.
Muchas veces la ñasca de tropiezo
Tórnase de ángulo que nos sostiene
Con pie de amigo en averno avieso.
Si lo que he de hacer, me abstiene
Mi psiquis loca, opto por travieso
Elogio a él y no oda que no me viene.
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