viernes, 4 de diciembre de 2020

El Angel de la Navidad. Jose Carlos De Nobrega

 


Ilustración de nuestra amiga Isabel Mariana, no les parece que es un océano de talento?

Encontré en una crónica post capitalista del viajero Álvar Nuñez Cabeza de Vaca (el autor de Naufragios en la época del Descubrimiento, el Encuentro bipolar o de la resistencia nativa sioux maya caribe o inca), un curioso fragmento de la bitácora cuando la expedición arribó a Miami, Florida.

"Nuestra nave interestelar aterrizó en la Florida, específicamente en la localidad de Miami. Una ciudad ruidosa con sabor a salsa con mucho ají picante en la articulación multitonal de la lengua española. Una masa humana hacía de las suyas, integrada por hormigas multicolores bullendo en una colmena de luminosidad chillona, hecha añicos en el asfalto de la cosmopista. 

"Intercambiamos nuestras morocotas por comida cubana, ropa vieja, arepas y hallacas venezolanas. El dólar era una moneda debilitada por los equívocos del Tesoro imperial. Sólo se aceptaba el euro y el bolívar como moneda extranjera de referencia comercial. El patrón oro regresó con sus fueros. 

"El bochinche era ensordecedor, anárquico y enceguecedor, cuando de las aguas de la bahía una sirena nazarena, proveniente del sur, emergió desprendiendo un aroma a guayabas maduras. 


"Ella estaba acompañada por una bandada carnavalesca de tucusitos, tucanes, paraulatas, turpiales, torditos y guacamayas que hicieron enmudecer a la ciudad. Los gatos, especie en extinción, se regocijaron con la dama vestida de carrubio. Corrieron en los tejados y maullaban de gusto, reproduciéndose como por arte de magia.

"La poeta, quién más podría ser, esbelta y de elegante andar, arrastraba un carro muy grande que fletaba unas cajas enormes. Su belleza proverbial nos pasmó en baboso asombro. Unos poderosos ojos selva, cabellera castaña cautivante en cola de caballo brioso, pecho tachonado de estrellas que se tuestan a sí mismas, piernas majestuosas como columnas de caoba y unas caderas en las que duerme y se contenta el sistema solar entero.

"Repuestos de los encantos de tan increíble beldad, todos nos preguntábamos qué contenían las cajas que transportaba con tanta solemnidad. 

"De sus prodigiosas, hacendosas y velluditas manos de poeta, sustituyó la parafernalia de los rascacielos de cristal opaco por una estancia sobrenatural. Se plantaron, dibujando una cuadrícula, en cada punto de inflexión o vértice un samán, un araguaney, un bucare y un caobo. Bajo sus frondas, se aparejó una mesa de manjares apetitosos y bebidas gustosas, como si se reeditara el episodio de las bodas de Cana de Galilea.

"Se sentaron con Ella dos lunas y dos soles que describían elipses de amor filial indescriptible a su alrededor. Muchos fueron los llamados al banquete, pero pocos los que allí acudieron. La mayoría, espantados por un nacimiento hiperrealista que el propio San Francisco había colocado al pie del caobo, decidieron enclaustrarse en la abyección de su riqueza individualista y pobreza consumista. Si había de llegar el Apocalipsis o fin de los tiempos, más les valía la compañía silente y fetichista de corotos inútiles. 

"Me incorporé con el resto de la tripulación al fabuloso ágape. Cenamos no sin el estrépito festivo que marcaba la cadencia y la melodía de este no lugar y este tiempo dulce de lechosa que trizaban la mezquindad del mundo. El cordero de Dios, un Cristo irreconocible con los harapos de Panchito Mandefua, reía sin parar como un rayo que no cesa. Claro, el poeta Miguel estaba también con nosotros, departiendo de lo lindo con la bandada de aves tropicales que veraneaban en el invierno del norte.

"La moraleja de esta visión que nos seduce y nos llama a retornar a la cálida matriz materna, estriba en dos cosas. Primero, como dice Thomas Merton, el Apocalipsis no es más que la Navidad revisitada. El fin del mundo no es ni más ni menos que el alumbramiento de otro mucho mejor. Y segundo, esta resurrección de la humanidad en la Navidad, no depende de la exuberancia del banquete sino del acto de amor al prójimo que implica compartirlo en espíritu comunitario. El verdadero y auténtico amor se mueve en las catacumbas de la Fe y sus contradicciones, y no en palacios estrambóticos y de bullanguero aire rococó vaciados de alma y afectos".


Relatos de cuando era mas joven 6. Jose Carlos De Nobrega

 

Mis ángeles de la guarda, mamá Augusta y papá José, siempre con el anarcoteista de su primogénito José Carlos

Militancia política y religiosa

A Patricia Romero, la hermana que nunca tuve y con quien comparto la misma Fe

Desde joven milité en causas pero no en partidos políticos. Soy católico no por afán institucional ni ritual, sino en correspondencia con la fe de mis padres y la teología de la liberación latinoamericana con la que simpatizaba Graham Greene, mi tutor dentre los escritores católicos como Mauriac, Papini y los místicos españoles.

Tuve un pasado juvenil evangélico y protestante. Me parece muy simpático y aleccionador que un gigante de la fe como Lutero, le tirara flatulencias o peos olorosos a azufre y embutidos al Diablo, mientras traducía los evangelios.

Estuve en el grupo Alfa y Omega del corsario protestante Bill Bright, dueño de un emporio gringo de las golosinas. Me salí y me pasé al MUEVE, Movimiento Universitario Evangélico Venezolano, pues Alfa y Omega iniciaba con la evangelización compulsiva tipo mercadotecnia, para culminar con el anticomunismo más ramplón. Nada que ver con libros liberadores como Éxodo o los cuatro evangelios.

En MUEVE la cosa era diferente, pues la profecía bíblica apuntaba al cambio social, así como también el pluralismo o saco de gatos de nuestra legión, estimulaba el intelecto y la militancia en la Fe. Éramos las ovejas negras del movimiento evangélico, pues nos la pasabamos bien de protesta en protesta, como esgrimistas o mosqueteros de Dios. MUEVE fue mi iglesia y mi escuela política paralela a la Causa R, la auténtica, la que fundó Alfredo Maneiro. Allí conocí de cerca a tres mártires de la fe como modo de vida: Martín Luther King, Gandhi y el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer fusilado por los nazis.

Conté con la amistad de hermanos en la fe aliñada de apostasía anti católica como Ismael Noé, Enrique García Grooscors, José Francisco Jiménez, Blanca y el letón Edmundo Lazdins, Víctor Cuadra y su papá Don Abelardo (paladín de la Legión del Caribe que se opuso a dictadores latinoamericanos), el gordo Martín Lara, Rocco Nocella, Aristóbulo Chirivella, Ramón Rojas de Caracas y Pepe Perdomo. 

Fueron memorables nuestra protesta contra el tenor hipócrita o fariseo del Bicentenario de Bolívar en 1983, o el luto activo patente en la denuncia de la represión policial. La toma de la Casa de la Estrella en Valencia, Chiripero de la Cosiata que luego y gracias a Páez devino en el culto a Bolívar, nos reveló que aún no se había hecho un desagravio a su memoria y legado, pues ningún parlamento anuló los decretos que lo exiliaron en Santa Marta en la Quinta de San Pedro Alejandrino.

Con motivo del asesinato de un estudiante de la UCV La Morita por parte de la policía regional, sufrí mi primera y por los momentos única pasantía por la sórdida prisión, como dice el Arcipreste de Hita. Fui secuestrado por la inteligencia policial, valga el patético oxímoron, a los 18. Escoltado por unos bichos malas pulgas quienes me amenazaron con regalarme un par de botas... de concreto para luego ahogarme en el dique de Guataparo, arribé a la siempre siniestra comandancia de la Navas Espínola.

Sentado solo en un purgatorio de espera, de repente me levanté feliz porque José Fran y el letón me vinieron a buscar. Qué va! Los metieron en cana también porque inquirieron por mí. Los polis azules nos remitieron a la Disip con todo y pancartas, acusándonos de ser portadores de consignas subversivas. Allí no pasó gran cosa más allá de un oficial enorme y regañón que nos increpó un rato. Incluso luego de ficharnos, declaramos sin abogados por voluntad propia. Lo cual distendió a los disips quienes querían eximirse de la responsabilidad en la muerte del estudiante, lo cual era cierto. Ruleteo policial y síndrome de Estocolmo a la inversa, porque los del uniforme negro y ocupantes de los Malibu Classic amarillos se identificaron con estos tres evangélicos subversivos. 

Por peripecias de la maestra vida, nos remitieron de nuevo a la Navas Espínola porque en la Disip no podían tenernos recluidos. Lo cual nos inquietó. Sin embargo, al entregarnos a un policía gordinflón, los dos disips le advirtieron que nos ingresaran con la gente buena y no con los buitres. Y que si nos hacían un rasguño, se las verían con ellos dos, un par de ángeles de la guardia vestidos de negro y armados de automáticas. Conciencia de Clase o Piedad cristiana? Quién sabe pero la amenaza surtió efecto.

Luego fue atravesar ese siniestro pasillo hacia las sucias celdas. Primero José Fran  con el coraje de Camilo Torres, luego el letón cara pálida por el miedo a los buitres que lo amenazaban con sodomizarlo. Cuando recorrí esta macabra pasarela, se me ocurrió caminar como Pedro Navaja hijueputeando a los muy hijos de Sodoma y Gomorra.

Dormimos el letón y yo con la camisa en la nariz dado el aroma nauseabundo del lugar, mientras José Fran lo hacía plácidamente. Con nosotros estaba Avelino, un muy llorón portugués consolado por sus compañeros de infortunio muy piadosos. Al día siguiente, luego de la inútil limpieza de excrementos y orines del cautiverio y de mi llanto rabioso y claustrofóbico, nos sacaron de una cana para nada agradable, gracias a los oficios de un penalista amigo de Víctor. 

A mi mamá Augusta le espantó no tanto mi presidio, sino que fuera fichado policialmente. Años después, en 1989, año del Caracazo, mi vieja se alivió porque la policía no fue a buscar al anarcoteista de su primogénito. Según Aristóbulo, la mano de Dios traspapeló las fichas de sus tres profetas de bolsillo pero muy amados por Él, ello en su infinito afecto y su divina sabiduría.

Relatos de cuando era mas joven 5. Jose Carlos De Nobrega

 


De la lucha libre

En mi primer libro de narrativa breve, El Dragón Lusitano y otros relatos, abrí el volumen con el cuento homónimo del título que, además de homenajear a mi tío Alberto, tocaba el muy atractivo mundo de la lucha libre. Este deporte de carpa y circo formó parte de mi imaginario estético, mucho antes que supiera de la existencia de los relatos homéricos y las crónicas de Indias. Primero la fuente televisiva de blanco y negro con las funciones desde el Nuevo Circo de Caracas, luego las fotonovelas de Santo el enmascarado de plata, principalmente, y Blue Demon. 

Mucho más tarde, las películas B del Santo contra las mujeres vampiro, un clásico de surrealismo naif, versus Frankenstein o el hombre lobo y quién sabe si contra los nazis o el Golem. 

Si revisamos el caso mexicano, paradigmático como su cine melodramático y cómico, el Santo, Cantinflas, Tin Tan y su carnal Marcelo provienen de la misma Arcadia, ésta es la carpa del circo con las funciones atléticas y de vodevil de producción popular. Fellini y Bergman construyeron una estética cinematográfica a partir de sus visiones circenses. En América Latina, en cambio, se optó por la pureza o mixtura paladinesca y bufonesca del espectáculo para el pueblo de a pie.

Sin embargo, la literatura latinoamericana ha tocado este motivo épico, lírico y popular. Las crónicas de Carlos Monsivais, la novela de Laura que vincula a Emilio con el Santo, y uno que otro cuento de autores como Paco Ignacio Taibo II.

La televisión fue, paralelamente con la formalidad de la escuela, el instrumento educativo informal que nos formó para bien o para mal. Además de las comiquitas, las series y las películas de acción, nos encantaba mirar las hazañas de los hermanos Battah, Jorge y el calvo Basil como el máximo héroe, las villanías del Dragón chino o las acrobacias de Dark Búfalo, o el salvajismo del Pequeño Goliath (encarnado por mi tío Alberto). De esta carpa salieron también Lotario y el Chiclayano para convertirse en actores de carácter o guardaespaldas en las telenovelas o series de producción nacional.

En Valencia, no sólo teníamos la Plaza de Toros Monumental como coso para la lucha libre, sino también la más pequeña locación taurina de las Arenas de Valencia, ubicada en la avenida Bolívar Norte a una cuadra de la avenida Cedeño.  En ese desaparecido coliseo en miniatura, estuvo combatiendo nuestro amigo Alberto Rodriguez Carucci antes de que esta su aldea se convirtieta en ciudad bombardeada por la indolencia. Alberto se movió pues desde la lucha libre y el judo hacia la docencia, la investigación y la critica literaria en la Universidad de los Andes. No era inconcebible para un lector del paladinismo desparramado en las crónicas de Indias, una de las primeras manifestaciones de la literatura latinoamericana junto con la poesía indígena patente en la oralidad tribal y en los petroglifos.

Hoy, la cosa perdió su gracia mestiza y fantástica. No nos divierte ni cautiva la parodia del deporte en Fox, ni El Enterrador ni Joe Cena superan la poesía de los astros nuestroamericanos del ring. Son tan fanfarrones como los marines, el Pentágono y el Departamento de Estado gringo. 

Me queda el caos de los sábados en la casa viuda de Caracas, cuando los tres hijos de Augusta jugaban al Catch as Catch Can en el colchón de una de las camas tirado en el patio. Mamá trabajaba en el Central Madeirense en horario corrido, mientras sus críos enfrentaban a los agentes fantasmas en ring tan improvisado.


miércoles, 2 de diciembre de 2020

Relatos de cuando era mas joven 4. Jose Carlos De Nobrega



 Pedro Tellez el militante político 2

Pedro y la Universidad de Carabobo

He aquí algunos episodios del animal politico, Aristoteles dixit, que era Pedro en nuestra alma mater carabobeña, antes de que le quemaran desde adentro sus fusibles.

Una aciaga noche de elecciones estudiantiles en el Edificio, lo agarró un jaleo de palo, tiros y piedras que trajo el asedio adeco con motivo de sabotear un proceso electoral que les era adverso. La toma de esta Bastilla se frustró porque la fortaleza fue cerrada por Pedrito, el Yuri y el Yusti. Qué locura, izquierdistas defendiendo a los reformistas del Fei Fei  Ferreira. Al Yuri los tecnócratas del finado Ricardo Maldonado lo acusaron de vender un rollo velado de fotos sobre el asedio. Claro como extraña manera de agradecimiento y solidaridad.

Mientras el virtual presidente de la Federación de Centros Universitarios, hoy vicerrector de la UC, hacía sabrá Dios qué enconchado en un baño de damas, la reciedumbre de la batalla entre tomistas y defensores del Castillo kafkiano era mucho más intensa. Por ejemplo, alguien llevándose las manos a la frente gritó me dieron compañeros!, cual Sucre en Berruecos. De repente se descubrió la frente con un hematoma producto de un mango arrojado por algún algún invasor al que se le encasquillara la pistola. Gracias a Dios!

Dadas estas coordenadas bélicas y asimétricas, Pedro aprovechó la presencia de Elis Mercado, secretario de la UC, para salir de la encerrona. Pero un profesor universitario full odio, a political hater pues, les vacío con mala puntería su pistolon. A partir de ese día nuestro ajedrecista político confió en la coraza sólida de las masas insurgentes, lo cual verificó en Masa y Poder de Ellas Canetti. 

Intermedio estético

Antes de seguir con el anecdotario político de Pedrito, hay que destacar que él ha escrito sobre arte además de coleccionar algunas piezas de dibujo, pintura y escultura. Y a qué se deberá esto? Creemos que viene de su sangre española. Su bisabuelo daba clases de Historia del Arte no sé en qué universidad de la Iberia. Ello hasta el punto de pedir prestados los retratos de los doce apóstoles realizados por el Greco, para impartir sus clases como si nada. Mejor que una visita guiada por el Prado o el reina Sofia. Arte portátil y nómada de maravilla.

Cerramos el paréntesis con esta foto retocada por el poeta Sergio Quitral. Ya la conocen, es la del bautizo de mi hermano Avelino en la Caracas de mediados de los sesenta. Gracias, mi querido amigo artista y poeta generoso.


Pedro Tellez el consejero universitario

Pedro fue, aunque no lo crean, un combativo consejero que no co-gobernaba bajo el influjo de las autoridades profesorales de la UC. Esto es simplemente ejercicio libertario de la conciencia de clase, categoría política viva pese a los retortijones ideológicos de los conversos. 

Un día en un acto en el paraninfo de la universidad, el rector Maldonado qepd le prohibió integrar el presidium. Lo mandó a las galerías del recinto. En su condición de consejero universitario, esto es co-gobierno de la UC, además de impenitente sátiro político, Pedro exigió que se le permitiera el acceso a la instancia más protocolar que funcional. Por mediación de un par de decanos, el rector accedió a regañadientes a la petición siempre y cuando el convidado de piedra entrara solo y de último. Cuando los decanos le informaron, nuestro consejero se mantuvo en la suya, él entraría con la comitiva y punto. Como los decanos le comunicaron que si no se satisfacía al consejero estudiantil, se retirarían del recinto, el rector magnífico y atribulado se conformó con dejarlo hacer y pasar con todas las del protocolo. Parecía la reedición de las batallas entre el alcalde comunista Pepón y el cura Don Camilo descritas por Guareschi.

Por fortuna, advino la paz entre ambos buenos enemigos, cuando Ricardo Maldonado en un noble gesto presentó sus respetos al recién fallecido papá de Pedro, el doctor Tellez Carrasco. Se hacía realidad la ficción del pequeño y ameno mundo de Pepón y Don Camilo en Valencia, la de Venezuela.



Relatos de cuando era mas joven 3. Jose Carlos De Nobrega

 


Pedro Tellez el militante político 1

Pedro Tellez y Caldera el del Chiripero

Pedro fue muy célebre en los medios, mucho antes de publicar sus libros. La escritura de ensayos sobre el Diablo, Baltasar Gracian, las ficheras y los taxistas no es para nada comercial y, menos todavía, digno de ser Banalizado por los medios de comunicación  social y las redes de hoy. 

Resulta que estando en Caracas, en un café de Sabana Grande, Pedrito fue entrevistado por los productores de un programa llamado Preguntale a Caldera, en una de sus muchas candidaturas presidenciales. Ni corto ni perezoso el niño terrible le preguntó si el usaba gomina en el pelo. Sorprendió que en la emisión nacional del televisivo, Rafael Caldera, el candidato eterno, le respondiera que No y como prueba se despeino con sus propias manos. 

Días después, las hordas calderistas de Guaparo revolvían cielo y tierra de la urbanización, para darle su merecido al apóstata. De chiripa, Pedro Tellez salvo su vida. No era tolerable que se le faltara el respeto a uno de los padres de la Democracia de Punto Fijo, la quinta del patriarca copeyano donde se firmó tan celebrado pacto entre cómplices tan respetables como los senadores que se echaron al pico al gran Julio Cesar los idus de marzo.

Para más colmo reaccionario o Momio, como dicen en Chile, el actor Pepeto Lopez hermano del doctor Pepe Lopez, parodió a Caldera respondiendo la pregunta en cuestión, sólo que cuando la despeinada, se le quedaron las manos pegadas al pelo engominado, pidiendo a sus partidarios auxilio capilar. 

Otra candidatura después, Caldera sería presidente de la república finisecular con el Chiripero de la izquierda, cortesía del golpista Hugo Chávez, quien en 1999 recibiría de manos del viejo jerarca la presidencia de la quinta república jurando sobre la moribunda de 1961.

Pedro Tellez sería profeta o analista agudo que había previsto con antelación este cataclismo político.


Relatos de cuando era mas joven 2. Jose Carlos De Nobrega

Mi mamá Augusta con papá, mi hermano Avelino y yo




Uno de los favoritos del Doctor Tellez Carrasco, Fray Luis de León visto por Sol Linares

El día en que Pedro y yo estuvimos a punto de cambiar de dioses tutelares

 El papá de Pedro, el Doctor Pedro Tellez Carrasco, fundador del Psiquiátrico de Barbula y de su familia en Valencia junto a Teresa, fue un madrileño que siempre me simpatizó pese a su trato en apariencia tosco. 

Mi mamá Augusta, la portuguesa Fernanda, además de ex novicia y sargento riguroso en casa, fue jefe de cajeras en el Central Maiderense de la avenida Bolívar y en Naguanagua de la Gran Valencia de San Desiderio.

Ambos nunca supieron que estuvieron a punto de tener hijo nuevo por cambalache. Un día le reclamé a Pedro que tratara mejor a su viejo que, si bien católico devoto, le deparo una educación harto liberal dentro de los cánones de la psiquiatría moderna. El hijo díscolo no dio su brazo a torcer, por lo que le propuse un intercambio. Que él se fuera a vivir con mi vieja salazarista y yo en la miel del trato consentidor del Doctor Tellez.

Evidentemente, yo tenía la partida ganada. Mientras yo merendaba con el viejo sandwiches de jamón y queso viendo una de las viejas de Cantinflas, la revolución de los claveles de Pedrito se estrellaría con la severidad matriarcal de Augusta.

Pedro, como el eximio jugador de ajedrez que es, ni de vaina se lo pensó para rechazar de plano mi osada propuesta. Él sabía que con mi mamá no se jugaba ni que fuera el otoño de la matriarca, tal era su implacable gestión de poder familiar.

Años después murió primero Augusta y mucho tiempo después el Doctor Tellez Carrasco. Yo escribiría a mamá en un cuento del Dragón Lusitano que me costaría leer en público por la dificultad de contener las lágrimas. Pedro escribió de su papá en el precioso y conmovedor texto, La otra mitad, que cierra uno de sus libros de ensayo. Yo vi a mi buen amigo de madrugada en Año Nuevo, durmiendo tiernamente al lado del ataúd de su padre, mientras esperábamos a su hermano Javier el artista plástico.

Qué vaina, cada quien amaba a su mamá cajera y a su papá loquero con ímpetu extraño pero entrañable.



Relatos de cuando era mas joven. Jose Carlos De Nobrega


Pedro Tellez, ataviado de traje azul pepetista y al lado del poeta Faver Páez, en un homenaje conjunto entre la Alcaldía de Valencia y la Locademia de la Lengua Española, capítulo Carabobo (su presidente José Tapizkent está al lado del alcalde Marvez en el centro de la foto)

Pedro Tellez autor de los sonetos de Miguel de Guevara

El hoy presidente de la Neo Academia de la Lengua Española, José Tapizkent, hizo un descubrimiento insólito. Publicó no sé en cual revista suya, que Pedro Tellez era el autor de los cuatro sonetos atribuidos a Miguel de Guevara y antes a Santa Teresa de Avila y a San Ignacio de Loyola. El acertijo se ha resuelto en una elíptica caprichosa y elástica del tiempo, inconcebible incluso para Enrique Bernardo Nuñez y su novela Cubagua: El autor de los dos sonetos al Cristo crucificado es un escritor de finales del Siglo XX y no un poeta religioso o místico del Siglo de Oro español, este es el XVII.

Más asombroso resulta que nuestro psiquiatra y ateo impenitente haya escrito textos de tenor místico que lo vinculan en el tiempo gelatinoso a Santa Teresa, San Juan de la Cruz y Fray Luis de León, perseguidos todos y encerrados los varones en cana por la Santa Inquisición. En el caso de Tellez operó el milagro adverso, revelado el misterio. El que fuera perseguido en Guaparo por el Opus Dei que es De el, se convirtió de repente en la adoración del comité de viejas beatas del Club Llano Ancho. No sabíamos, joven, que usted escribiera sonetos tan piadosos, le dirían citando uno de ellos, el más bonito, No me mueve, mi Dios, para quererte / el cielo que me tienes prometido /... Por lo que el retrato del escrutador de almas esquivas, acompañaría a la siniestra la gigantografia de Escrivá de Balaguer fundador del Opus Dei. 

Otro detalle increíble estriba en que Tellez publicaría en sus tiempos más mozos, los cuatro sonetos en cuestión en la revista La Tuna de Oro, en la década de los 90, atribuyéndoselos a Miguel de Guevara y no a sí mismo. Por lo que también nuestro sonetista endiablado pasaría al canon venezolano como impostor literario, cosa que no resaltaba desde las travesuras de Rafael Bolívar Coronado.

Sin restarle mérito a la falta de prevención, la ignorancia literaria y la candidez de Tapizkent (que han tapizado a Valencia de San Caín Pocaterra), yo, José Carlos De Nóbrega, en mi condición de primer prologuista, editor y estudioso de la obra ensayística de Pedro Tellez, propongo su candidatura al Premio Nacional de Literatura para el bienio 2021-2023. No te parece, mi china, justicia poética para uno de los nuestros, candidato también para los premios Cervantes y Reina Sofia de poesía? Seguramente el Rey Juan Carlos de Borbon regresaría de su exilio con gusto, para imponer la medalla real a este izquierdista venezolano convicto y confeso.  

Tomando la expresión golpista del 2002 en el palacio de Miraflores, exclamaremos en turba conserva duros y al unísono: Pedro, te queremos mucho!