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jueves, 27 de enero de 2022

La escalera de Jacob segun el poeta Jose Pulido (2B)


Foto de Nelson Garrido

La Escalera de Jacob según el Poeta José Pulido (2B)

Apuntes en 5 días hábiles:
Espacios del Adiós y otros poemas. Antología (Editorial Ítaca, 2020)
José Carlos De Nóbrega

Proseguimos con esta selección de Milagros Mata Gil en torno a la poesía de José Pulido.

Bueno Sí: La Maravilla, edifica una Oda a la Palabra que hace, destruye y recompone al mundo. El tríptico es fundación, "El amor es la gran posesión que el lenguaje enfatiza / pero le exigimos una maravilla que no podemos definir". Luego Auge y entusiasmo, " Haber llegado a esa conclusión y comentarla / no es un milagro del lenguaje?". Y al final decadencia, muerte y redención, "Puedo desconectar de la permanente carne / el espectro del miedo / hasta que diga la verdad" que nos irá haciendo libres.

Lo que mi madre quería, destacado por Mata Gil, nos impacta poema conmovedor que significa vindicación y fervor vivaz por la fecundidad de la Mujer. Se trata de cristianismo primitivo y mariano que se quedó escondido en las catacumbas. "Ella sólo hace cosas por los demás".

Los Espacios del Adiós, texto que da título al libro, se realiza crónica elegíaca sobre nuestra madurez y vejez como deudos de amigos yéndose al cielo, el purgatorio, el infierno o la nada de su elección. Esperar el próximo tren en tiempos de la Peste. Evidente escondido, desmenuza un tratado de la soledad que sabe contradecirse. El poema es equivalente o sucedáneo de la legión de almas, tal como sostiene y pugna Pereira el viudo de la magnífica novela de Tabbucchi: " y entonces descubren ay cariño! que la soledad es un órgano / un músculo con venas, una coraza, un nervio, un armatoste vivo".

El poeta, más que Ars poética, propina derrota en desquite a la República perfecta de Platón, conocedor de las vilezas del hombre, asimismo a la mezquindad que empujó a la muerte a Sócrates, filósofo y poeta de la impostura, e incluso a la ambición del todo traducida a la nada. "Ha ido a los lugares periféricos que mantenía descritos como la dirección de habitación de Dios?"

Ese libro de adentro, se forja diálogo perpetuo con el Otro que facilta la conversa consigo mismo. Consagración bifocal al que lee y a la escritura propia y ajena. Corazón delator encriptándose a diario en la inmediatez del Decir.

Sala de espera, "Como la poesía no es una enfermedad es mejor sentirla que estudiarla", juega al anti-oráculo. Espacio paradójico, placentero e irreverente como el Purgatorio. Poema en prosa cual parlamento caza bobos de Sartre o Beckett. Se dirige al poema y al punto a la poesía para evadir y parodiar el desconsuelo del narratario. " Se van, se van, el amor es una sala de espera, el olvido es un gran tesoro lleno hasta los bordes".

Lo fácil es más difícil, sugiere trizando el sentido común, que la cotidianidad, en realidad aparte, va a la par del misterio de la vida. Silvia Plath fue poeta apasionada y atribulada, desde atender sus asuntos domésticos hasta darse fin a sí en su propia pira funeraria.

Y ahora vamos cerrando nuestros comentarios con el segundo panel de la antología, De amores será. Aquí entre Nos, abre con un texto entre los arrebatos impetuosos del amor erótico y la comunidad matrimonial cotidiana: "las islas del pensar visito en nuestro cuarto / el cuarto es un océano / donde algo de Jonás se está moviendo", metáfora bíblica que remite al agotamiento y el renacimiento del amor insondable.

Óptica de pecho abierto, en la inasibilidad de la bienaventuranza, nos presenta a Byron y la Beatriz del Dante en un duelo erótico y existencial en la Casa que ambos persisten en sostener Dios, apropiación del Otro, canibalismo y misterio mediantes en fundido encadenado y contingente. 

El Extracto evidencia el puente colgante y balbuceante entre la terredad sagrada y la interpretación del mundo en tanto libro de la vida tan manoseado empero poco comprendido.

Nuestra poeta en una estrecha tarde, pinta otra elegía enternecida y lánguida en el acto de la Palabra dura que es ésta.  Ello de parte del aprendiz de la poeta Miyó Vestrini, transfigurada en versos de afilado expresionismo por demás inolvidables, amén del humo de su cigarrillo. 

Segunda tanda noticiosa y Nimiedades filosóficas, en cambio, apelan a géneros escriturales disímiles del poema como la nota periodística y el ensayo, para que la Poesía se descojone embelleciendo el desencanto que acogota cuerpo morboso y pensamiento en extravío incesante.

miércoles, 26 de enero de 2022

La escalera de Jacob segun el poeta Jose Pulido (2A)


 La Escalera de Jacob según José Pulido (2A)
Apuntes en 5 días hábiles:
Espacios del Adiós y otros poemas (2020)
José Carlos De Nóbrega

Espacios del Adiós y otros poemas. Antología (Editorial Ítaca, 2020) de José Pulido con prólogo y selección de Milagros Mata Gil, es un libro muy bien estructurado que nos revela las líneas discursivas de la poesía de su autor. La antología como tal cumple con su cometido en la delimitación y presentación de este importante polígrafo venezolano. De un universo de cien poemas, la antologista escogió treinta muestras muy ilustrativas del poeta Pulido. En el prólogo, la ensayista de raza Milagros Mata Gil, desarrolla una aproximación muy pertinente. Refiere el alma transgenérica de un escritor que vincula en un diálogo natural el verso con la prosa, esto es la conversa no exenta de afinidades y cofrontaciones entre el poema, el Dios, y la prosa, el Diablo de la Poesía como si se recreara el libro de Job. Ello en el contexto de la misma propuesta antológica dupla. Los espacios del adiós, capítulo ligado a la cotidianidad considerada poéticamente, y luego De amores será, referido a la poesía amorosa consanguínea, de pareja y de encuentros furtivos causales. Mientras la lectora atenta se afinca en su afán hermenéutico, tempo dialógico como velocidad en que debe interpretarse la obra de arte, este reseñista compulsivo se mueve en una hermenéutica también, sólo que de giro teológico en la liberación.

En el primer panel, Los Espacios del Adiós, observamos un oratorio y confesionario a la manera jesuita, ello en una indagación ecléctica de la cotidianidad. Nos llama la atención que los primeros versos en este apartado y el que le sigue, estén en cursivas. Por lo que nos dio la impresión de un aforismo que el corpus poético comenta a la manera del maravilloso conceptismo de Baltasar Gracián. Si esto no es deliberado de parte del poeta y su aliada que lo antologa y lo edita con cuidadoso afecto, suponemos un milagro del discurso poético. El primer poema,  Oraciones, parece apuntalar nuestro capricho argumentativo: La oración en la reiteración católica y catequista, implica un diálogo significativo con Dios trino liberador, el panteísmo, el escepticismo y el hombre fortalecido en su precariedad. "Gracias Señor por dejarnos la intensidad del recuerdo / al arrancarnos cada paraíso". El uno y el otro, complementa en un mismo tono el texto de arranque, Ars poética mística sin levitación ni accesis barroca.

Para que después no te quejes, esboza una Teología liberadora e informalista sobre el Destino que ni es manifiesto de imperio, ni claudicación conformista con las voces autorizadas en la usurpación de un Dios silencioso y equívoco. Ello por vía de un teorema religioso impostado en su construcción y desalojo del ímpetu coral y vitalista del alma y la psique.

No estamos alegando que Pulido sea un papista de nuevo cuño jesuítico, sino un militante comprometido de la poesía exento de dogmas religiosos e ideológicos. Los soldados afuera, resulta Bestiario extraño, inquietante y ejercicio de metáforas comparadas. Se humanizan a las bestias para denotar la incredulidad ante los hombres y la Historia tan desencaminados en lectura dupla. La poesía es militancia en inteligencia mística desmitologizada, pues no cae en la confortabilidad del panfleto ideologizado ni resentido. Los dinosaurios de Monterroso y Charly García persisten insomnes en nuestras ensoñaciones.

Madera es mixtura entre el bestiario entomológico a lo Buñuel y un fado de maderamen y saudade marina que atraca en un puerto viejo y desolado. Las termitas se roen a sí mismas fecundando a una garota o rapariga gustosa e impúdica. "Por ejemplo, aquel rostro plácido y sonrosado / partió en feliz galope por todo el campo del morir?"

La esencia de la espina, "Creo en el fantasma de la realidad / creo que la realidad fallece a cada rato y nos espanta / cotidianamente", supone angelogía que iguala y complementa a ángeles y demonios, ello en el corazón atribulado del Doctor Jekill quien no pudo escindirse de Míster Hyde. La Espina incentiva el Dolor como catarsis del alma hecha coro anárquico. Mientras la Espita involucra la expulsión del agua bullente en caudal que nos ahoga.

De carreteras legendarias, tenemos poema objeto transubstanciado en postal fotográfica comentada, simpática y abierta. Parece una puesta en escena de vodevil, quizás un ready made en tiempos de Pandemia que dice teología y ontología micros aliñadas con humor picante. " Homero como panela de San Joaquín es descenso / Y Ulises pasaba al lado de la isla / sin intención de llevarle a Penélope / un dulce de leche, unas catalinas, un detalle" en el sueño de Petra con libro abierto.

Otro de nuestros poemas preferidos, Aquí entre nos, revisando esferas, arranca con un precioso aforismo, "Dios es como un niño infinito que todo lo desarma y todo lo acongoja". El corpus o comento poético se hace epístola inconforme a la Ira de Dios en favor de sus pobres criaturas sufrientes. Se trata de Job disconforme, sí, como su propio libro, pero concebido diplomático habilidoso como mercader judío en despliegue del regateo, " No deberías destruir la existencia / porque ya la abundancia del mal lo está haciendo ".

martes, 25 de enero de 2022

La escalera de Jacob segun el poeta Jose Pulido (1)

 


La escalera de Jacob según el poeta José Pulido (1)

Apuntes en 5 jornadas hábiles:
Heridas espaciales y mermeladas caseras (2019)

Dadas las coordenadas planteadas en el titulo y los subtítulos, conversaremos en torno a un panorama de la obra poética de José Pulido (Villa de Cura, 1945), a quien conocí en las páginas del diario El Nacional, después en persona en una edición de Filven en Caracas, luego como novelista y, ahora, en Pandemia como poeta. Él es un polígrafo muy peculiar que me simpatiza muchísimo. Ah, claro, tenemos un amigo en común en la ciudad dorada de Salamanca: el poeta amazónico Alfredo Pérez Alencart, quien nos publicó en dos espacios cálidos tan suyos en ínter. 

Empezamos con el poemario Heridas espaciales y mermeladas caseras (Barralibros.editores, 2019). Como sucede con algunos polígrafos, el poemario se asocia con la prosa narrativa del autor. Respira el aire de la crónica y cierta filosofía asistemática convocados por el afán poético multiforme. Nada se salva de lo elemental, se nos antoja una Cosmogonía en la cotidianidad que hala al presente continuo y presentido más allá de lo sensorial. En el poema breve al pie del poema, recurrencia incesante a lo largo del conjunto, el poeta es testigo del diálogo o entrevista imaginaria entre Shakespeare y Kafka: el texto es grafitti en la pared verde mohoso de un castillo y un teatro de pasadizos intrincados. 

Kafka multiplicado, nos lo rescata al igual que Max Brod con sus escritos inéditos a la fecha y, por supuesto, esa apología maravillosa de Elias Canetti que vincula El Proceso con el epistolario amoroso y equívoco entre Kafka y Felice Bauer: "Franz Kafka trataba de volar con alas atrofiadas / nunca hubo alas más preciosas para los cielos apagados". Cuentos intemporales imposta al rey Arturo en el Camelot revisitado desde la desilusión ideológica y estética. El poema incorpora palabras para nada altisonantes como chancletas, samplegario o mojiganga. Se desmantela y desmitifica el relato épico con un cuento de hadas cachondo, ello en el espíritu de una teología de la liberación: " Todos buscaban el Santo Grial / no puedes imaginar de qué manera lo buscaban / y jamás sospecharon que Jesús constituía el Santo Grial". No es, como se puede (mal) pensar, un artificioso ejercicio de literatura referencial. La referencia, además de pulsión en amorío lector, conduce a las tensiones de la existencia en la polifonía de la voz poética. Lo emocional va con y a contracorriente de la propuesta conceptual como tal. Se estructura un poema objeto duplo, tipo Joan Bossa o Marcel Duchamp, para hermanar lo confesional con lo teológico liberador (piénsese en Leonardo Boff y en el protestante Dietrich Bonhoeffer).

Para la hora de rehacer, tenemos un llamado a reconfigurar la casa que somos para sacudir el entorno exterior: "No importa en qué consiste / hazlo barro, hazlo viga / hasta que rehagas el íntimo país". Algo así como esos edificios misteriosos dibujados por Piranesi, eso sí, en ejercicio espiritual jesuita y barroco. Entretenimientos por así decirlo, significa valerse de un momento de hastío turístico para pensar en Dios y en sí mismo como escritura frágil e insegura, " le echaré la culpa por haber estado arando en el papel toda la vida? " Al pie descansa el poema breve donde la legión de demonios hecha manada de cerdos, se restriega de las piernas de Cristo sorteando el miedo a su poder airado. El día como vestimenta, es desnudarse problemática de una y otra vida en el marco de la política de mercadeo de ultratumba o, mejor, en conociéndose con Tolstoi cielo e infierno que se atan en la Tierra.

La vagancia de estar soñando, homenaje a Wislava Szymborska que se hace ars poética encarnada propia entre el sufrimiento y el orgasmo o rotunda muerte gozosa. Referencias normales es de mis poemas favoritos del libro, "No quiero tener referencias gloriosas / sólo las sencillas comprensibles / las que me salvaron en primera instancia de la desolación". Aroma la familia y el paisaje de la Arcadia mentada Villa de Cura. Se perfila con inmediatez y dignidad la biografía propia de la voz. Le sigue Perfil de un antiguo lugar, vinculación poética del término Intrahistoria del maestro Unamuno con la reconfiguración de un lugar posible. Todo un acto hiperbólico de creación.

Somos es texto que exalta sin romanticismo el Verbo, sí, en alusión al inicio del evangelio poemático de Juan, " y mientras hace su insigne laborar / la vida engendra el habla que lo expresa / y ese lenguaje no perece / ni se pudre ni envejece". Abrazar es poema breve hecho árbol de fronda generosa y utópica, savia y tablas donde pese a las astillas se sienta la vejez. Por lo que la miniatura al pie canta el embarazo en la voz de un angel invisible: "es que no es evidente la savia que me nutre?" Esos amigos de uno, constituye una elegía muy sentida y dolorosa a Manuel Caballero, pues si bien se sabe que no se puede morir la muerte del otro, los espasmos son pánico atávico y muy personal. 

Letreros en la pared tapizan la cueva de Platón, la suya y la mía: optamos por la sugerencia afectiva en el buen vivir para morir con placidez, lo cual nos retrotrae el ensayo magnífico de Montaigne quien alternó la lectura de los clásicos con las enseñanzas del campesinado y la paisajística bucólica. Oigamos una del poeta lector y viajero: "Conéctate con Job. No te despegues de Job sin entenderlo". El poema al pie  nos habla de María como fluencia de Jesucristo ignorada por misoginia farisaica, pero de una realidad intuida e inobjetable. Lo de adentro y todo ese asunto, vindica la memoria al final del día bajo el amparo de la soledad que suena en el piano de Duke Ellington: " Todo eso que un día nos servirá / para que la muerte sea un borrón milagroso como el nacimiento ". El texto que descansa a los pies pinta la Semana Santa como un fauvista o un Bárbaro Rivas, la virgen Dolorosa cambimbeando en la procesión es mujer en la completación de su proceso de liberación, la Piedad esculpida por Bernini y Miguel Ángel supone el dolor que precede al Domingo de Resurrección.

Educación nos presenta una micro biografía de Aristóteles ingeniosa y no exenta de un sentido irónico del humor. En el rodapié se juega con la bisexualidad del poeta Shakespeare, " En fin: todos amamos a Shakespeare de distintas maneras ". No entenderás la esencia te hala las orejas y las patillas, pues nos alecciona y advierte que el milagro de la vida se realiza en y es el habla, " lo más cercano a las hormonas de Dios es la lengua ". Ellas dos, que jamás se vieron desarrolla una biografía paralela conmovedora, se sincronizan en el acto poético de ser mujer Virginia Wolff y Christina Georgina Rossetti: " El ángel Christina y el ángel Virginia vuelan por ahí / tropezando conciencias cual moscas anhelantes / que buscan estas carnes recalentadas en verano ". 

De tiempo en tiempo... Si me dices la hora, astilla tiempo y espacio en una enumeración deliciosa: Carpe Diem, vejez, el binomio bilingüe nostalgia / saudade y oralidad entre cruda y dulce que te pillan entre primera y segunda conversando a ras de la hierba del parque y el camposanto con los caracoles al sol. El caso de Jesús, transfiguración crística en poesía, nos expone en la cruz que " el vapor humano de la culpa" no se vale, puesto que es hedor impuesto que soportamos bajo el poder fáctico que usurpa a Dios entre la Shoah y la Nakba. Salva la poesía elemental de la vida: "He ahí mi propia misa para el poeta más popular: / han pasado veinte siglos / y millones de personas siguen recitando el Padrenuestro".

Mermelada casera me hermana con el poeta José Pulido en lo que nos diferencia y complementa en la vida y la escritura. La evocación de la Casa con el olor y el gusto en Eros gástrico. La mermelada casera es rito y sustancia iniciáticos como el peyote aliado de Don Juan o, también, las lentejas guisadas de mamá Augusta por las que vendí la primogenitura a mis dos hermanos (el del medio se fue en junio pasado y el menor vive todavía vistiendo y reparando santos de la época colonial). No hay mejor concilio que el diálogo sin mediación del poder que nos reseca. Por eso el poeta y el reseñista se contristan y reocijan entonando esa samba triste e inigualable de Cartola Eu precisome encontrar. Hemos salido bien librados por fortuna.

domingo, 5 de diciembre de 2021

Abigail Lozano cumple doscientos años (2)

 Jose Carlos De Nobrega:

Abigail Lozano cumple doscientos años (2)


El retrato que de Bolívar hace Lozano es de 1843, perteneciendo pues a los inicios de su obra divulgada en el diario "El Venezolano" de Antonio Leocadio Guzmán Blanco, con quien se distanciaría más tarde: el hijo adoptivo conservador no se avenía con el liberalismo combativo del tutor que lo trajo a Caracas de Puerto Cabello. En cambio, la Oda "A Barquisimeto”, bien recibida por Juan Vicente González, acérrimo enemigo del viejo Guzmán, está fechada en 1854 cuando el poeta cuenta con 33 años. La virgen María, madre sufriente de Cristo, encabeza un cortejo fúnebre de vestales, Amazonas y matronas que diluyen el llanto en la sangre de los patriotas abatidos por la guerra. Persiste la imaginación, la audacia e improvisación discursiva por encima de la composición reposada y la reflexión histórica consolidada: " Tiranos, guay! temblad!! / Sobre las altas cumbres / Del Ande gigantéo, / El estandarte véo / Que alzó la libertad". La musicalidad fallida, no obstante la voz coloquial y el osado uso de la puntuación, conduce a una visión trunca y naif del hecho histórico bélico. A tal respecto, el conservador y prudente González comenta "Pero no es la guerra, ni sus horrores, ni su entusiasmo sacro lo que parecía llamado a cantar: pluma más propia para describir las emociones delicadas del alma, la turbación de los sentidos y la fiebre del corazón". A lo que agrega Semprum que Lozano padecía la peste romántica que pretendía imponer sus ensoñaciones e imaginario febriles en el mundo exterior. Cuando se trataba de una interpretación romántica del entorno hecha historiografía y poética, tal como lo asumieron González y Pérez Bonalde.


Abigail Lozano no conoció la traducción de "El Cuervo" de Poe  que Pérez Bonalde publicaría en 1877, once años después de su muerte en Nueva York. Sin embargo, pudo haber accedido al escritor de Boston en lengua original o extranjera. En las Elegías o Flores del sepulcro, Lozano nos pinta a la Parca como si se tratara del poema Annabel Lee o la Ligeia del cuento homónimo. Sólo que son notas necrológicas dispuestas en versos precarios y dolientes. Tenemos los poemas dedicados a la esposa del poeta Maitín y a sí mismo en el cuerpo yacente de su hijo Eudoro de seis años, víctima del cólera. La elegía a propósito de Luisa Sosa, consorte de Maitín, intercala una estrofa oscura, extraña y necrofílica: "La clara linfa que en su seno copia / De astro sereno el resplandor tranquilo, / En su fondo tal vez guarda ella propia / Disforme y espantoso cocodrilo". En la oposición vida en sufrimiento terreno / vida eterna de ultratumba en el cielo, pareciera subyacer un estímulo metafórico y simbolista de tenor sexual disfuncional que el poeta no logra redondear. De repente esta expectativa sea traicionada por incluir a la bestia y forzar al punto una pésima rima. Poe, por el contrario, se relacionó con la Muerte en tanto vivencia, imaginación creadora, cadencia y color en el poema, previa teorización o ars poética terrorista expuesta en su ensayo sobre la composición de " El Cuervo".


"El Gran Pesar", en cambio, traduce la desolación y el desconsuelo del padre que los terceros pueden acompañar en la contristación, pero no en la intensidad corrosiva de la vivencia única y personal. Eudoro es ángel caído y a la vez soldado abatido por la Pandemia del cólera en el silencio imperturbable de Dios: " La tierra es un inmenso cementerio, / Los cielos una losa funeraria, / Cuando el alma doliente y solitaria / Busca en vano los seres que adoró ". Paisajística en arquitectónica lúgubre que oscila entre la tierra apestada y el cielo arrebatador. El padre se pasea por los pasillos de la Casa Usher como zombie que hace del afecto un fetiche nostálgico y no una resurrección posible en la memoria. No se puede vivir con él su éxtasis depresivo desde una lectura en el solaz o la abulia de un domingo cualquiera.


El poeta y organizador de su propia suma poética, poco antes de morir, vincula el Amor unidimensionalmente con las lágrimas en sufrimiento indecible. Para muestra un par de textos, "Suspiros del Arpa" y "Amor y Desdicha", seleccionados también en " Poetas Carabobeños I" (1979) de Separata, publicación del Departamento de Literatura de la Dirección de la Universidad de Carabobo, a cargo de los poetas Reynaldo Pérez Só y Carlos Ochoa, Teresa Berbín y Oswaldo Ortega. La tendencia tanática de Abigail Lozano, su fetichismo fúnebre al héroe y al ciudadano anónimo cercano, no pasa desapercibida ni en el XIX ni en el XX, en tanto sensiblería de la recepción popular y aguda curiosidad sociológica del estudioso y el antólogo en distancia crítica.



Abigail Lozano cumple doscientos años (1)



Ilustración de Vanileiby Rivas González


Jose Carlos De Nobrega:

Abigail Lozano cumple doscientos años (1)


El poeta Abigail Lozano arriba a su bicentenario este segundo año de la Pandemia. Revisando su Fortuna Crítica básica, fundamentalmente a voces como Mariano Picón Salas, Mario Briceño Iragorry, Luis Beltrán Guerrero y Jesús Semprum, se puede decir que Lozano, además de ser de los primeros románticos venezolanos, está considerado como poeta decimonónico, viejo o envejecido. Ello en virtud de su imaginería efectista, su pulso sensiblero extremo y tosquedad técnica y discursiva de la que el poeta fue consciente y justificó en no pocas ocasiones.


Nacido en Valencia en 1821, criado en Puerto Cabello y fallecido en Nueva York en 1866, Abigail Lozano fue un hombre del siglo XIX con sus virtudes y debilidades. Su obra poética así lo delata sin protocolo ni imposturas. Poco antes de morir, publicó "Colección de Poesías originales" en París en 1864 con presentación y prólogo de J.M. Torres Caicedo, una suma lírica que evidencia su conciencia escritural, si se quiere, algo ortodoxa. El volumen de algo más de quinientas páginas se organizó en función de sus obsesiones temáticas: Amor y Lágrimas, Cantos de la Patria, Flores del sepulcro, Armonías de la Religión y la Naturaleza, Mosaico, Napoleón, Poesías diversas e incluso la polémica en materia literaria con Contestación a uno que se llama por ahí El Ingenuo, prosa de autodefensa que alcanza las cincuenta páginas. Tal criterio de estructuración temática obsesiva nos resulta franca, estrambótica y muy ilustrativa del discurso y ars poética del más popular de los poetas románticos del siglo XIX en Venezuela.


Nos interesa revisitar a Lozano sin el apasionamiento ni la desconsideración del que lo lee dos siglos después. Especialmente en su Valencia natal, victimizada a un nivel patrimonial: Como ejemplo puntual tenemos el cierre criminal de la Maestría de Literatura Venezolana de la Universidad de Carabobo. De allí que no ha importado al Poder Fáctico regional la publicación de la obra completa de Pocaterra, Ramón Díaz Sánchez e Ida Gramcko, ni tampoco "repatriar" la obra plástica de Arturo Michelena. Los bicentenarios de la Independencia son motivos de propaganda ideológica, más que el propiciar un debate sobre nuestra noción histórica y proyecto de país posible. Y, claro está, nuestros románticos no pueden excluirse como apestados en cuarentena prolongada.


Los críticos como Picón Salas, Briceño Iragorry, Semprum y Beltrán Guerrero, no obstante las variaciones propias de un diagnóstico diferencial en torno al corpus poético de Abigail Lozano, coinciden en que este hombre encarnó y sintetizó la esencia mestiza y dispersa del venezolano del siglo XIX en la consolidación accidentada de la república. Este ciudadano naciente y balbuciente se movió entre el egotismo épico independentista y el resentimiento social, no en balde sus virtudes al calor de una cultura popular igualitaria y auto afirmativa. Creemos que subyace el tema de la revolución traicionada y el de la sobrevivencia del pueblo en tal contexto. Hay una línea de continuidad elíptica y quebradiza que afecta lo histórico y lo estético. La desilusión del Miranda en La Carraca por Michelena, escarnecida por la neo épica como propaganda política, antecede el pesimismo de Alberto Soria en el modernismo de Díaz Rodríguez, y se complementa con el optimismo de Paulo Guarimba del criollista Urbaneja Alchepohl. Como se sabe, el modernismo, el criollismo e incluso el surrealismo son derivados de la pulsión romántica. Empero que algunos modernistas y positivistas venezolanos fueron parte y arte del funcionarismo  gomecista.


Los románticos valencianos como Abigail Lozano y José Antonio Maitín antecedieron la obra poética fundacional de Juan Antonio Pérez Bonalde focalizada en "Vuelta a la Patria" y, si se quiere, en su traducción magnífica de "El Cuervo" de Edgar Allan Poe en lo que toca a la sensibilidad escritural y lectora en la Venezuela del XIX. En el caso de Abigail Lozano, su obra poética comprende los géneros de la oda épica y la elegía. En el caso de la Oda tenemos "El retrato de Bolívar", " Bolívar" y "A Barquisimeto" como muestras muy representativas. Se trata de la fluencia de la Guerra, la de la Independencia y la Federal, que repercutiría también en la concepción necrofílica de la Muerte a la que no renuncia nuestro romántico. En ambos textos bolivarianos, tenemos al Héroe y fetiche funerario cimentando el egotismo patriótico desde la infancia: "Él es!!!... con voz de asombro mis labios pronunciaron: / Él es!!!... en los contornos el eco remedó; / Trémulas mis rodillas en tierra se postraron: / Él es !!! convulso el labio de nuevo repitió". No descarta sino que resalta un sentido de la culpabilidad que se le induce al País: El llanto de la madre al contar su biografía de Bolívar al niño y luego el reclamo del joven poeta hombre a la impasibilidad de su pueblo cuando lo de la Cosiata y La Casa de la Estrella. Lozano fue un conservador como el Páez que se inventó el culto a Bolívar para apuntalar su proyecto político separatista de la Gran Colombia.


En otro poema, "Ricaurte", empapado de la prosa romántica de Juan Vicente González sin igualar su calidad lírica insoslayable, tenemos la magnificación necrofílica del egregio hasta la leyenda histórica. La musicalidad apoyada en una rima confortable y muy poco lograda, no ayuda mucho a su propósito patriótico: " No importa que la tierra / Donde corrió tu sangre generosa, / Olvide ingrata un día / Tus abrazados huesos insepultos: / No importa... que los Andes, / Túmulo son de nuestros Hombres Grandes". Claro que el poeta desconocía que el sacrificio de Ricaurte en San Mateo fue leyenda recreada por Bolívar como artilugio propagandístico para levantar la muy decaída moral del ejército en ese momento crítico, como lo confiesa en el "Diario de Bucaramanga" de Perú de Lacroix.


domingo, 28 de noviembre de 2021

Orfebrería del Decir en Alfredo Pérez Alencart. Lectura ecuménica en clave musical.

 Orfebrería del Decir en Alfredo Pérez Alencart

Lectura ecuménica en clave musical caribeña

Jose Carlos De Nobrega

Alfredo Pérez Alencart: El Sol de los Ciegos, Vaso Roto Ediciones, 2021, Madrid. 124 pp.


"Siento una voz que me dice Agúzate / que te están velando. / Siento una voz que me dice Agáchate / que te están tirando", Ricardo Ray y Bobby Cruz.


Este poemario reciente de Alfredo Pérez Alencart es quizá el más depurado y comprometido de su misión poética hecha terredad muy suya. No sólo se hace Poesía más radical del Decir, sino expresión inequívoca de su Fe religiosa enraizada en una cotidianidad a contra-pulso con la bizarría del siglo XXI. El discurso bíblico, en este caso, es oralidad, profecía, polifonía y revelación lírica desde los libros de Salomón, Job y los grandes profetas, hasta los cuatro evangelios. Incluye fluencia de voces poéticas esenciales de España como Garcilaso y San Juan de la Cruz en la configuración de una paisajística bucólica interiorizada. Asimismo tenemos las atribuladas voces de Unamuno y Antonio Machado enclavadas en un exilio geográfico y de su legión de almas que apuran la agonística vital y estética.


No se trata de mera paráfrasis ágil ni hermenéutica culterana de tales referentes literarios y espirituales. Es confrontación a doble instancia con el ser en sí y para sí, desde la Fe religiosa y la convicción política, ética y estética, en relación con un entorno histórico equívoco, distópico y mezquino. El centenar de poemas breves desprovistos de artificios retóricos, apunta a un acto de legislación profética que pone en cuestionamiento la estructura fáctica y discursiva del Poder que ha globalizado el despropósito.


Por eso los términos claves están arraigados en la problemática de la mirada: En el caso de la poesía, de la que desconfía el Estado, se trata de ver cosas que no se ven desde  el mustio gregarismo inducido por una Pastoral teocrática en ausencia de Dios. Los poemas desde el inicio, como por ejemplo "Lo más oscuro", aluden a una ceguera blanca y zombie que entenebrece el cuerpo y el alma de cada quien, además de la del corpus social.


José Saramago apela al hiperrealismo en su novelística histórica y de política ficción, para diseccionar desde el materialismo dialéctico el horror distópico en el que el Poder esteriliza y abusa de la colectividad. En tanto que Pérez Alencart se mueve poesía tocable e inmediata desde su ciudadanía y feligresía imbuidas en el discurso originario e inmediato de la fuente judeocristiana. Por eso el poema breve va en sintonía con el Cantar de los Cantares como cántico erótico y espiritual al punto, así como también en la limpieza moral y aforística de los Proverbios o aforismos salomónicos. Los salmos de David y las parábolas evangélicas sazonan el discurso polifónico y transparente de nuestro poeta amazónico en tanto traducción y creatividad sin estridencia estilística.


"Año nuevo", no obstante la simplicidad del estilo, rezuma un aire post-romántico que reconvierte el tiempo mítico en la mirada de un cíclope. El egotismo del Poeta se triza por vía del retruécano en " Fama": Se sabe lo que es ético hacer, pero la cosa se pervierte invocando en vano a Virgilio y Píndaro en fallida mención digna de un epígrafe. Coincide el poeta Luis Alberto Angulo, muchas veces los epígrafes se comen el poema, pues "tan sólo brillan las buenas palabras de los otros".

"Creación", se nos presenta como una erótica dentro del modo de vida religioso, muy afín al Cantar de Salomón: " Te ensalivo, mujer, // te amaso a mí " en la comunidad sensual del matrimonio libertario en Cristo. En "Perfume" se aroma el memorial saudoso de la compañera de vida vertida en anunciación angélica. "Eva" supone la reconversión libre de la mala traducción y peor hermenéutica en torno a la  madre de la Humanidad, tan escarnecida en las piras de teologías abyectas: "varona que haces / temblar a / tu otra costilla". El patriarcado solapa sus miedos y represiones atávicas en misterio, milagro y autoridad que erigieron una política de intolerancia y desencuentro sexista.


La viudez, si bien dolorosa, vindica a la esposa ida en carros de fuego en "Compañera en todo": Se redimensiona la gacela como metáfora viva que va de Salomón a Miguel Hernández. La orfandad del esposo se hace sacramento, revisita y juntura permanentes en la piel y la memoria. En otro texto memorioso y memorable, " La nieve que venía sobre mí", la voz recrea la viudez en la blancura extrema de un lirio que insurge del Invierno encendido y esperanzador. Jacqueline es el nombre indiscutible de esta presencia en múltiples instancias: La buena samaritana que da de beber al Cristo aguas mansas de redención.


La intimidad de la voz poética consigo misma y con la pareja que cimenta la comunidad matrimonial, no es un compartimiento estanco ni escindido de sus alrededores. Se contrapone a una sociedad promotora de relaciones disfuncionales de poder dentro y fuera del círculo familiar. Las catacumbas íntimas desdicen el imperio del individualismo mezquino, consumista y competitivo por vía de la contristación con el Otro más desdichado y al margen de la sociedad del bienestar. Hay poemas conmovedores y a la vez indignados sobre los campos de refugiados, la pobreza extrema y la migración que nutre de islas ilusorias a los oprimidos.

Por supuesto, la poesía crística se hace sentir en su intensidad salvífica de vida a lo largo de esta reunión de textos poéticos. Sigue la tradición y la renovación de la transfiguración poética de Jesús en la literatura occidental. "Invocación" es alocución unamuniana contra el armamentismo en pro de una Palabra combativa y paradójica, compasiva y humanística afín al autor del Cristo de Velázquez: "y que en ti se agigante / la benevolencia". " Soy, seré " es Ver, prever y profetizar precariedad corporal en atenuación del espíritu, vicio endémico del XX y el XXI: "Soy y seré el que pase / por el ojo de la aguja / con las pupilas/ siempre alucinadas". "David" nos complace en ejercicio de aproximación biográfica y lírica breve, el salmista transido entre el poder terrenal y Dios realizándose palabra y poesía que rediman: "Lo tuyo / despeja mis oscuridades / David". La superioridad moral y las ensoñaciones piadosas son pecados y vicios más graves que el asesinato y la posesión de la mujer del prójimo. " Oídme, mis hermanos " parte del púlpito predicador como poema objetual, a los fines de comunicar el evangelio de liberación espiritual, política y estética que se empalma con esa pieza maestra de Unamuno titulada "Ramplonería": "Acaso un día / descostremos la Cruz // de tantas habladurías". La buena nueva no apuesta por una política de ultratumba, ni tampoco por medias verdades pasadas por mosto avinagrado del estilo.

Nos impresionó sin el formulismo del poema político ideologizado, "Las monedas", texto airado que aborrece los desahucios inmobiliarios en una variación dramática de la Letrilla satírica de Quevedo: " Las monedas. / Se van. Vuelven.  Defecan / su óxido sobre los peces / y los panes. Incitan / al simplismo / crimen del hambre". Se trata de la circulación putrefacta del dinero que entumece el cuerpo social. "Migrancia" denuncia la intolerancia y la explotación de origen de nuestro prójimo desplazado por la violencia y las guerras inducidas por el poder imperial, complejos militares e industriales: "Siempre te seguirá / un trozo de suelo // o una mirada arisca / declarándote / extraño".


La pulsión poética y literaria como creación de nuevos mundos, se hace patente en "Traductores". La poesía se hace viaje en otras lenguas, apropiación creativa en versión del poeta traductor y bien morir de la comunidad lectora en vida abundante: " Y de pronto el poema / está de nuevo pie, / en otra lejanía, / traspasando todas las esclusas ". El poema apestado trasciende el afán fúnebre y el tenor medievalista cuando se hace grado cero de la escritura, esto es solidaridad que se resiste en la simplicidad e inmediatez de la Palabra en " Un abrazo que toca el corazón para siempre": "Digo una palabrota / contra esta tragedia / que desarraiga la solidaridad de muchos".


Por supuesto, Pérez Alencart escribe su obra en el exilio -voluntario y universalista- a la usanza de escritores como el Gabo, Vargas Llosa, Cortázar, Fuentes, Carpentier, Scorza y Bryce Echenique, para encontrar su Decir latinoamericano propio. Su cristianismo protestante se hace ecuménico cuando empalma con la poesía exteriorista nicaragüense de Cardenal y Pablo Antonio Cuadra. Los tiernos poemas dedicados a Salamanca, solapan al fondo el paisaje telúrico de América: el río Tormes desemboca por un resquicio en el gran Amazonas, mientras que la campiña de Castilla León, entre Garcilaso y Machado, colinda con la selva y el páramo de su Perú natal. Asimismo ocurre con el cruce de hablas regionales que comunican a América y Europa. Esto sólo se hace posible en el afán proscrito y pendenciero de la Poesía que derriba diques, muros y fronteras artificiales esterilizantes.


"Eunice, cien veces cien", nos parece un texto pivote de este conjunto poético que tanto hemos apreciado en diálogo lector de raza indómita. El rescate de este personaje bíblico, madre de Timoteo, compañero de San Pablo en su periplo misionero, no es gratuito. La voz poética la acompaña y tiembla con ella mixtura de pueblos, culturas y poéticas que van de la Magna Grecia a la tierra prometida de Israel. Ello en la refundación de una terredad posible sin señores feudales, dispuesta en comunidad liberada por un Dios trino emancipador. Nos trae, por ejemplo, a esa gran y hermosa matriarca de Macondo,  Úrsula Iguarán toda fecundidad y peripecia épica en la intimidad de una casa tan grande como Salamanca.