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domingo, 24 de julio de 2022

Mi terco sandinismo. Jose Carlos De Nobrega

 Salmos y Proverbios

José Carlos De Nóbrega

Mi terco sandinismo

El 19/7/2022 se cumplieron 43 años del triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional arribando a Managua, ello como si se tratara del Salmo 15 traducido por Ernesto Cardenal: "No hay dicha para mí fuera de ti!" Hacía dos semanas que yo había cumplido 15 de edad, recién llegado a Valencia, la de Venezuela. Aprobado el tercer año de bachillerato en el liceo "Monseñor Gregorio Adam" de Naguanagua, vinculé este entusiasmo revolucionario con mi nueva y estupenda camada de amigos: Jorge "Conejo" Pérez, Hernán Castro, Elsy Peña, Janda y Gina, entre mi bien amada legión. Quedé impactado por ese grupo de amigos nicaragüenses que sacó a patadas a Tachito Somoza, el tercero y último de tan envilecida satrapía. Por culpa de este tirano ladrón, perdimos en el mar Caribe a Roberto Clemente quien quería auxiliar a las víctimas del terremoto que también diezmó a Managua. Valgan sus 3000 hits! Los hermanos Ortega, Tomás Borge, Sergio Ramírez y los sacerdotes Miguel D'Escoto y Ernesto Cardenal integraban mi familia rebelde predilecta en ese entonces.

Tiempo después, en la Universidad de Carabobo, me familiaricé con esa épica desmitologizada que me reconciliaba con mi Dios trino profético y popular, el de la Teología de la Liberación, el Éxodo y los Evangelios. Amén, cierto es, del Decir Poético de Nicaragua y el resto del continente. Cardenal visitó a Valencia dos veces. La primera en 1974, 5 años antes de la victoria sandinista, documentada en el libro "Ernesto Cardenal en Valencia. 2 Diálogos" (U.C.-Dirección de Cultura, 1974, con prólogo de Carlos Garrido). Ambos encuentros se realizaron en el Complejo Universitario de Bárbula y el Barrio El  Boquete. La segunda fue a mediados de los años 80 en la Facultad de Educación de la U.C., donde yo cursaba estudios. Todos abominamos de ese documental infame de Venevisión titulado "Nicaragua: Epicentro de una amenaza". Los gringos hacían de nuevo de las suyas para doblegar el proceso sandinista. Al igual que mi carnal Pedro Téllez con el descalabro argentino en las islas Malvinas, lamenté en saudade fadista y sambista la Contra anti-sandinista, el Irangate con su milico Oliver North, el minado de las aguas territoriales de Nicaragua y la derrota electoral del F.S.L.N. ante Violeta Chamorro. Qué decir del deplorable regaño que el Papa Verraco y polaco le dio al poeta Cardenal arrodillado en díscola e inteligente humildad? Un año después, 1984, él y D'Escoto serían suspendidos de su sacerdocio hasta 2019.

Si bien me comportaba como cometa vagabundo en los predios universitarios, mi vínculo con Nicaragua -a modo de segunda patria chica- se intensificaba de manera inequívoca. Militando en el Movimiento Universitario Evangélico VEnezolano, conocí a Don Abelardo Cuadra, ex teniente de la Guardia Nacional somocista y testigo excepcional del asesinato de Augusto César Sandino. Fue parte de la conjura pero no le dio ningún tiro de gracia. Se le alzó luego al Tacho Somoza dos veces, fue apresado en la segunda intentona, se le conmutó la pena de muerte por prisión perpetua y al final se dio a la fuga. En su libro de memorias "Hombre del Caribe", nos relata también su participación activa en la Legión que combatió las dictaduras de América Central. En su homenaje, le escribí un cuento, un ensayo sobre su libro y mi primer poemario "A la Pasión de Sandino", de 130 coplas, en el que contrapuntea con el poeta católico Pablo Antonio Cuadra. Por cierto, en una de las ediciones de la FILUC a finales del XX, me presentaron a Sergio Ramírez quien me preguntó por Don Abelardo y su hijo el doctor Víctor Cuadra. También publiqué en La Iguana de Tinta" un ensayo sobre su novela "Castigo Divino", adaptada a la TV como miniserie en Colombia.

A inicio del XXI, celebré y diserté sobre la "Antología poética" (2005) de Ernesto Cardenal prologada y compilada por el poeta Luis Alberto Angulo, bajo el sello de Monte Ávila. Esa "Aproximación a la poesía de Ernesto Cardenal (Collage)", sería también el prólogo de la obra poética completa de nuestro gran poeta místico universal. Un año más tarde, en FILVEN Caracas, Luis Alberto y yo conversamos en público sobre la 5ta. edición de "Flor y Canto. Antología de Poesía Nicaragüense" (2006) con presentación y curaduría de Cardenal. Asimismo, el año 2022, Téllez, Angulo y este salmista compulsivo comentamos en el Círculo de Lectura, Casa Pocaterra, de nuestro estupendo antólogo oriundo de Granada, sus colecciones de poesía primitiva y de poesía norteamericana, ésta en coautoría con el poeta Coronel Urtecho.

Tuve también el placer majadero de publicar una aproximación ensayística a Sandino, en la que destacan textos de otros autores venezolanos como el de Rafael de Nogales Méndez ("El Saqueo de Nicaragua"), un bello poema de Enriqueta Arvelo Larriva, la Mazurca en clave novelística de José Pulido y una crónica de Orlando Araujo. No pretendo ser especialista en literatura de y sobre Nicaragua, sino un muy agradecido lector y comentarista apasionado. He sido seducido por su Decir transparente, comprometido y conversacional de raza latinoamericana y cósmica.

Como toda comunidad de afectos, hubo divisiones de sesgo político y personal. Ernesto Cardenal, disgustado con Daniel Ortega, sale del F.S.L.N. en 1994, al igual que el narrador y ensayista Sergio Ramírez y la poeta Gioconda Belli. Tales desencuentros hicieron mella en el corazón nica, selvático y lacustre de no pocos venezolanos. Tal es, por ejemplo, el caso de Paul del Río quien estuvo en el Frente Sur sandinista, manteniéndose hasta el final de su vida solidario con Cardenal. Sin embargo, el poeta no excluyó de su Antología antes comentada a Rosario Murillo, esposa del actual presidente Ortega. Prefiero, a tal respecto, la prudencia conciliatoria de Erasmo que la explosividad cismática de Lutero, dadas estas coordenadas no exentas de dolor y melancolía.

Me quedo entonces sandinista y adolescente eterno rasgando las guitarras punk y rock en el aire, tal como suenan en los discos rebeldes de The Clash, Charly García y Fito Páez. Que no bombardeen Buenos Aires, ni a Managua, tampoco a La Habana, mucho menos a Caracas.


domingo, 13 de febrero de 2022

Mi Corte de Rey salmista compulsivo

 

Ilustración de VANI Rivas o Vanileiby González Rivas


Mi Corte de Rey salmista compulsivo

José Carlos De Nóbrega

Si bien soy anarcoteísta, ecléctico y republicano bermelho,
Hoy me siento Alfonso X y bien amado Rey Sabio de Corte en afectos.
Escribo mis tratados en castellano venezolano
Y cantigas de amigo en el portuñol de madre reina augusta.

Mi Corte sin oropel ni estridencia alguna es colmena amorosa bullente: 
Luis Alberto y su trobar claro de piedemonte,
Don Pedro mi hermano y asesor dulce, satírico y cínico de Estado.
Doña Gea anida poesía de trinar paradisíaco en mi oído izquierdo.

Tengo también a la princesa VANI quien me pinta poema sinfónico
Que cita mosaicos de reyes bizantinos y murales libertarios de México.
No me olvido red-tratos de Luis Alberto, Sergio Gómez y Yuri Valecillo.

Mi Vani consentida de Golfo plácido y hermana de mi hermana Sol Marhisela,
Destaca mis ojos tristonhos y achinados
En mirada a lo James Dean al este del Paraíso.

domingo, 26 de diciembre de 2021

Soy ñangara

 

Soy ñángara todavía
A 30 años de la disolución de la Unión Soviética
José Carlos De Nóbrega

A Pedro, Ania y sus tres hijos, mi familia bermelha

Me decidí a escribir una crónica antes que un sesudo ensayo histórico que falle adversar la banalidad efeméride. Un soneto reciente me movió a ello. Ser ñángara es terquedad en asumirse enfermo y para médico en tiempos de Cristo. Los que se dicen sanos, impolutos y voces autorizadas farisaicas no tienen cupo en el Hospital General y la Colonia Psiquiátrica que fundó Jesús en Judea. Obvio, pues son sepulcros blanqueados en la despiadada metáfora viva del poeta nazareno.

La Poesía y la Historia no dejan monigotes ni zombis sin cabeza. Si cayó la Unión Soviética, no fue para que el gran relato de la revolución muriera a expensas del fin de la Historia, sino para que reinsurgiera intentando que la Humanidad más sufriente lo aprendiera y lo asimilara con entusiasmo y demoníaca lucidez. Se abomina de la revolución proletaria a costillas de un modelo de economía de mercado que sólo funciona en la especulación teorética. Von Hayek y Friedman descreen hasta de la democracia representativa burguesa, pues la cosa funcionó ejemplarmente en el totalitarismo de Pinochet. 

George Orwell abjuró del fascismo en 1984 y del estalinismo en Rebelión en la Granja, ambas novelas de política ficción inobjetables. El escritor inglés lo supo bien porque participó en las Brigadas Internacionales en defensa de la Segunda República Española, revolución traicionada desde adentro por Stalin y atacada por los fachas en el bombardeo a Guernica. El Ejército Rojo llegó y liberó a Berlín, incluso masacrando civiles y violando mujeres alemanas en el desmadre de la guerra. Curzio Malaparte en La Piel refiere los abusos que los soldados y oficiales norteamericanos cometieron en Italia, al igual que en un territorio sin ley como las bases gringas hoy en Colombia, donde sus colegas israelíes toman vacaciones macabras.

Se condenan las purgas estalinistas en el PC y el magnicidio a Trotsky. Sólo que en mucho menos tiempo se asesinaron en Estados Unidos a los dos hermanos Kennedy, a Martín Luther King y a Malcolm X. El FBI de Hoover era más poderoso e impune que la tan temida KGB y la Policía Política de la RDA. Gorbachov con el rabo entre las piernas retiró al desmadrado y derrotado Ejército soviético de Afganistán. Veinte años después Rambo y los marines lo hicieron peor, pues creció la producción de opio afgano y cayendo y corriendo le dejaron muchas armas a los Talibanes tan hoscos. 

La crisis de los misiles, luego del desbarrancadero de Bahía de Cochinos, fue satirizada en una gran novela de Graham Greene, Nuestro Hombre en La Habana. La guerra fría, como dice reiteradamente el capitán Segura, no es para nada bonita por muy peripatética que sea. Fidel Castro Ruz sufre mil atentados fallidos y Cuba resiste un bloqueo económico de más de medio siglo sin que caiga el socialismo. El affaire Heberto Padilla fue un error político, pero lo de Armando Valladares un bluff made in Miami. Luis Posada Carriles hace explotar el avión con deportistas cubanos y mata tigres torturando en Venezuela y Centroamérica, siendo el obscuro santón de la diáspora cubana. Quién es terrorista y quién no. 




El muro de Berlín cae en el otoño de 1989, mientras que en Caracas los desposeídos sacuden a los Chicago's Boys saqueando comercios y antros de especulación y acaparamiento de alimentos. Avergonzado Carlos Andrés Pérez por la anarquía que cogió fuera de base a la derecha y a la izquierda, se enmudece con los disturbios raciales de Los Ángeles por el caso de represión policial racista a Rodney King. Mientras en el siglo XXI aún asesinan los policías blancos a la ciudadanía afroamericana en toda la Unión norteamericana, Trump alienta una toma fallida del Capitolio y fracasa un golpe de estado. Entretanto las sanciones estragan el gobierno paralelo del Guiado en escándalos de corrupción, empero apuntalan el constitucional de un Maduro que en 2015 estaba contra las cuerdas.

No me simpatizó nunca el papa polaco y verraco Juan Pablo II en su pastoral conservadora e invasiva en Polonia y el resto del Báltico. Desoyó a Monseñor Romero, ignorando a profesores universitarios jesuitas ametrallados y monjas violadas y asesinadas en El Salvador. Regañó al poeta Ernesto Cardenal en Managua como si se tratara de un episodio truculento de Dinastía y, peor aún, no investigó ni corrigió la corruptela del Banco Vaticano así como tampoco los casos de pederastia de curas y arzobispos en todo el mundo, en especial en el Arzobispado de Boston. Me quedo con Juan XXIII y Paulo VI que Concilio a Concilio facilitaron reformas históricas en el catolicismo y nos permitieron conocer la Teología de la Liberación no sólo del puño y la letra de Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff y Paulo Freire, sino hallarla en el Evangelio de Amor y Libertad de Jesucristo.

En esta Pandemia en el marco de la revisita de la Guerra Fría en Café o Carajillo entre tres, me ratifico ñángara y anarco teísta en Dios Trino Liberador para nada anticomunista con la uña en el rabo. 


Mi mamá Augusta no era comunista. Una vez me dijo que no había criado hijos comunistas ni comodistas. Recuerdo que estando sus tres críos muy chicos, compartimos el film de antinazismo edulcorante La Novicia Rebelde, la épica musical de los Von Clap. Me gustaría que viera conmigo tres más: Good Bye Lenin, el canto a la madre muy hermoso en donde el hijo simula el triunfo del comunismo soviético pese a la caída real del muro de Berlín, para que mamá comunista muriera en paz proletaria pro-soviética; la épica amorosa antisoviética del Doctor Zhivago de David Lean; y Capitanes de Abril de María de Medeiros donde una niña se enamora del Capitán Maya en la Revolución de los Claveles que terminó con la dictadura facha de Salazar. Así se regocijaría con la oveja ñángara que soy y que se mueve entre las dulces y amargas espinas de la contradicción en la Corona de Cristo crucificado. Quizás ella me amaría más como su poema acogido en su regazo.

sábado, 27 de marzo de 2021

La Viudez es Orfandad. Jose Carlos De Nobrega

 


Ser viudo es una forma extraña y dolorosa de orfandad. Esta hipótesis inaudita quizá sólo se aplique en mi caso. Pues mi viudez respecto a mi esposa Yudi, no es reciente. Es la prolongación de la viudez que viví con mamá Augusta durante treinta años, desde 1972 cuando murieron mi papá y mis abuelos maternos, hasta (?) 2002 cuando con la muerte de mamá quedé huérfano de padre y madre. La condición de viudo y huérfano me viene de parte de mamá, quien la sufrió intensamente ese lejano año. 

Por supuesto, en este orden de ideas majaderas, busco otros casos cercanos en mi entorno y la literatura. Tengo dos buenos amigos, Pedro Tellez, mi hermano político más consentido, y el poeta José Gregorio Medina. Pedro enviudó de Yuda hace unos años. Viví su tristeza de ese momento (los cínicos maravillosos y bonachones como él también entristecen), al punto que me di cuenta que mi amigo viudo, en su dolor, me manifestara lo mucho que me quería como hermano. Me obsequió las llaves del cofre donde guardaba los grabados de Goya y también su tierno corazón. Pedrito también vivió la orfandad cuando primero viajó nuestra mamá Teresa a la Morada de su tocaya santa y poeta quien discutía con Jung sabrá Dios de qué. Más tarde se les uniría Don Pedro Tellez Carrasco un 31 de diciembre como para no perderse el convivio. Afortunadamente, se encontró con una magnífica y preciosa esposa como Ania, con quien tiene la bendición de tres hijos de lo más lindos. El poeta José Gregorio, cachondo, bohemio y de muy buena copa, había perdido la brújula cuando partió su bella valquiria María. Hoy la va llevando poco a poco con sus grandiosos hijos. Sigue pensando y actuando como poeta, además de aguar la fiesta del patrono como heraldo díscolo sindical.

Pienso en la viudez endurecida de Don Miguel de Unamuno y la muy melancólica y saudosa de Antonio Machado. Unamuno, nuestro rector de la universidad cristiana y dubitativa que llevamos dentro, antes de enviudar de Concha, su mujer, quedó huérfano que pierde el mapa de vez en vez con la nebulosa de un llanto seco, estas veces de su España bien amada hecha trizas en 1898, resurrecta con la Segunda República y arrojada a una fosa común el 12 de octubre de 1936. Pese a que vencer no es convencer, divorciado de los estudiantes que le escarnecieron ese día, el polígrafo vasco no las tuvo todas consigo. Su cadáver fue secuestrado por los falangistas, sin que nadie impidiera las exequias más envilecidas de que tengamos memoria. Infamia desde los tiempos viudos y huérfanos de otro hijo notable del País Vasco, nuestro Simón Bolívar huérfano y viudo de papá y mamá, de Maria Teresa y de la Patria, convertido en pelele funerario de la república bipolar que diseñaron en su mezquindad los más abyectos politicastros de por aquí. En cambio, Machado sufrió la pérdida de su muy bella y joven esposa, Leonor Izquierdo Cuevas. Atenuó la viudez con esos conmovedores poemas de amor que un caballo viejo dedicó a Guiomar, como si tomara un segundo aire previo al torbellino que se le venía encima: el morir en el exilio, luto huérfano que su madre gigante no quiso soportar y por ende le siguió en el tren inmediato rumbo a la eternidad.

Me reflejo, identifico y vivo en esta Cueva de Platón con el viudo Pereira, el viejo periodista portugués de la novela de Antonio Tabucchi, quien conversa que te conversa con la foto de su mujer. Por fortuna, en su orfandad afectiva al perder a su hijo políticamente incorrecto, su joven pana Monteiro, a manos de la Pide, le sacó la lengua al dictador Salazar y le dejó al pueblo portugués su otoñal rebeldía, retomada por los muy poéticos militares jovencitos del Capitán Maya en una insólita revolución de linduras y claveles.

Ayer, viernes de concilio de este 2021, corriendo apenas el segundo año de la Peste silenciosa y artera, vino mi cuñada BETTY a desconfigurar mi Cueva de Platón. Su noción del Fenchui, creo que así se llama, tiene la buena intención de ordenar la casa restituyendo tiempos más esplendorosos. La comprendo y la dejo hacer, porque este diálogo de ritmo extraño pero conversa al fin, me contenta y consuela la solitaria viudez y también la orfandad que acarrea.

Me pilló devanándome los sesos, el corazón y las tripas con orfandades reales e imaginarias del afecto, cuando me pidió que escribiera una breve historia sobre mi idilio con Yudi y que le guardara un ejemplar. Menuda empresa recapitular como viudo y huérfano. Quizá lo mejor sería escribir un Diario atemporal y gelatinoso de los mejores tiempos emotivos con Yudi. No le Correré a esta solicitud: Se irá construyendo en esta espera silenciosa de alguien que quiere ser un mejor hombre con las personas que ama entrañablemente. Espero que sí, mi musa y poeta al punto, la que revolotea por allá en paradójica distancia que unas veces se acorta hasta tenerte así de cerquita y otras te aleja hasta no sé qué galaxia que aún este telescopio compulsivo no descubre.


miércoles, 2 de diciembre de 2020

Relatos de cuando era mas joven 4. Jose Carlos De Nobrega



 Pedro Tellez el militante político 2

Pedro y la Universidad de Carabobo

He aquí algunos episodios del animal politico, Aristoteles dixit, que era Pedro en nuestra alma mater carabobeña, antes de que le quemaran desde adentro sus fusibles.

Una aciaga noche de elecciones estudiantiles en el Edificio, lo agarró un jaleo de palo, tiros y piedras que trajo el asedio adeco con motivo de sabotear un proceso electoral que les era adverso. La toma de esta Bastilla se frustró porque la fortaleza fue cerrada por Pedrito, el Yuri y el Yusti. Qué locura, izquierdistas defendiendo a los reformistas del Fei Fei  Ferreira. Al Yuri los tecnócratas del finado Ricardo Maldonado lo acusaron de vender un rollo velado de fotos sobre el asedio. Claro como extraña manera de agradecimiento y solidaridad.

Mientras el virtual presidente de la Federación de Centros Universitarios, hoy vicerrector de la UC, hacía sabrá Dios qué enconchado en un baño de damas, la reciedumbre de la batalla entre tomistas y defensores del Castillo kafkiano era mucho más intensa. Por ejemplo, alguien llevándose las manos a la frente gritó me dieron compañeros!, cual Sucre en Berruecos. De repente se descubrió la frente con un hematoma producto de un mango arrojado por algún algún invasor al que se le encasquillara la pistola. Gracias a Dios!

Dadas estas coordenadas bélicas y asimétricas, Pedro aprovechó la presencia de Elis Mercado, secretario de la UC, para salir de la encerrona. Pero un profesor universitario full odio, a political hater pues, les vacío con mala puntería su pistolon. A partir de ese día nuestro ajedrecista político confió en la coraza sólida de las masas insurgentes, lo cual verificó en Masa y Poder de Ellas Canetti. 

Intermedio estético

Antes de seguir con el anecdotario político de Pedrito, hay que destacar que él ha escrito sobre arte además de coleccionar algunas piezas de dibujo, pintura y escultura. Y a qué se deberá esto? Creemos que viene de su sangre española. Su bisabuelo daba clases de Historia del Arte no sé en qué universidad de la Iberia. Ello hasta el punto de pedir prestados los retratos de los doce apóstoles realizados por el Greco, para impartir sus clases como si nada. Mejor que una visita guiada por el Prado o el reina Sofia. Arte portátil y nómada de maravilla.

Cerramos el paréntesis con esta foto retocada por el poeta Sergio Quitral. Ya la conocen, es la del bautizo de mi hermano Avelino en la Caracas de mediados de los sesenta. Gracias, mi querido amigo artista y poeta generoso.


Pedro Tellez el consejero universitario

Pedro fue, aunque no lo crean, un combativo consejero que no co-gobernaba bajo el influjo de las autoridades profesorales de la UC. Esto es simplemente ejercicio libertario de la conciencia de clase, categoría política viva pese a los retortijones ideológicos de los conversos. 

Un día en un acto en el paraninfo de la universidad, el rector Maldonado qepd le prohibió integrar el presidium. Lo mandó a las galerías del recinto. En su condición de consejero universitario, esto es co-gobierno de la UC, además de impenitente sátiro político, Pedro exigió que se le permitiera el acceso a la instancia más protocolar que funcional. Por mediación de un par de decanos, el rector accedió a regañadientes a la petición siempre y cuando el convidado de piedra entrara solo y de último. Cuando los decanos le informaron, nuestro consejero se mantuvo en la suya, él entraría con la comitiva y punto. Como los decanos le comunicaron que si no se satisfacía al consejero estudiantil, se retirarían del recinto, el rector magnífico y atribulado se conformó con dejarlo hacer y pasar con todas las del protocolo. Parecía la reedición de las batallas entre el alcalde comunista Pepón y el cura Don Camilo descritas por Guareschi.

Por fortuna, advino la paz entre ambos buenos enemigos, cuando Ricardo Maldonado en un noble gesto presentó sus respetos al recién fallecido papá de Pedro, el doctor Tellez Carrasco. Se hacía realidad la ficción del pequeño y ameno mundo de Pepón y Don Camilo en Valencia, la de Venezuela.



Relatos de cuando era mas joven 2. Jose Carlos De Nobrega

Mi mamá Augusta con papá, mi hermano Avelino y yo




Uno de los favoritos del Doctor Tellez Carrasco, Fray Luis de León visto por Sol Linares

El día en que Pedro y yo estuvimos a punto de cambiar de dioses tutelares

 El papá de Pedro, el Doctor Pedro Tellez Carrasco, fundador del Psiquiátrico de Barbula y de su familia en Valencia junto a Teresa, fue un madrileño que siempre me simpatizó pese a su trato en apariencia tosco. 

Mi mamá Augusta, la portuguesa Fernanda, además de ex novicia y sargento riguroso en casa, fue jefe de cajeras en el Central Maiderense de la avenida Bolívar y en Naguanagua de la Gran Valencia de San Desiderio.

Ambos nunca supieron que estuvieron a punto de tener hijo nuevo por cambalache. Un día le reclamé a Pedro que tratara mejor a su viejo que, si bien católico devoto, le deparo una educación harto liberal dentro de los cánones de la psiquiatría moderna. El hijo díscolo no dio su brazo a torcer, por lo que le propuse un intercambio. Que él se fuera a vivir con mi vieja salazarista y yo en la miel del trato consentidor del Doctor Tellez.

Evidentemente, yo tenía la partida ganada. Mientras yo merendaba con el viejo sandwiches de jamón y queso viendo una de las viejas de Cantinflas, la revolución de los claveles de Pedrito se estrellaría con la severidad matriarcal de Augusta.

Pedro, como el eximio jugador de ajedrez que es, ni de vaina se lo pensó para rechazar de plano mi osada propuesta. Él sabía que con mi mamá no se jugaba ni que fuera el otoño de la matriarca, tal era su implacable gestión de poder familiar.

Años después murió primero Augusta y mucho tiempo después el Doctor Tellez Carrasco. Yo escribiría a mamá en un cuento del Dragón Lusitano que me costaría leer en público por la dificultad de contener las lágrimas. Pedro escribió de su papá en el precioso y conmovedor texto, La otra mitad, que cierra uno de sus libros de ensayo. Yo vi a mi buen amigo de madrugada en Año Nuevo, durmiendo tiernamente al lado del ataúd de su padre, mientras esperábamos a su hermano Javier el artista plástico.

Qué vaina, cada quien amaba a su mamá cajera y a su papá loquero con ímpetu extraño pero entrañable.



Relatos de cuando era mas joven. Jose Carlos De Nobrega


Pedro Tellez, ataviado de traje azul pepetista y al lado del poeta Faver Páez, en un homenaje conjunto entre la Alcaldía de Valencia y la Locademia de la Lengua Española, capítulo Carabobo (su presidente José Tapizkent está al lado del alcalde Marvez en el centro de la foto)

Pedro Tellez autor de los sonetos de Miguel de Guevara

El hoy presidente de la Neo Academia de la Lengua Española, José Tapizkent, hizo un descubrimiento insólito. Publicó no sé en cual revista suya, que Pedro Tellez era el autor de los cuatro sonetos atribuidos a Miguel de Guevara y antes a Santa Teresa de Avila y a San Ignacio de Loyola. El acertijo se ha resuelto en una elíptica caprichosa y elástica del tiempo, inconcebible incluso para Enrique Bernardo Nuñez y su novela Cubagua: El autor de los dos sonetos al Cristo crucificado es un escritor de finales del Siglo XX y no un poeta religioso o místico del Siglo de Oro español, este es el XVII.

Más asombroso resulta que nuestro psiquiatra y ateo impenitente haya escrito textos de tenor místico que lo vinculan en el tiempo gelatinoso a Santa Teresa, San Juan de la Cruz y Fray Luis de León, perseguidos todos y encerrados los varones en cana por la Santa Inquisición. En el caso de Tellez operó el milagro adverso, revelado el misterio. El que fuera perseguido en Guaparo por el Opus Dei que es De el, se convirtió de repente en la adoración del comité de viejas beatas del Club Llano Ancho. No sabíamos, joven, que usted escribiera sonetos tan piadosos, le dirían citando uno de ellos, el más bonito, No me mueve, mi Dios, para quererte / el cielo que me tienes prometido /... Por lo que el retrato del escrutador de almas esquivas, acompañaría a la siniestra la gigantografia de Escrivá de Balaguer fundador del Opus Dei. 

Otro detalle increíble estriba en que Tellez publicaría en sus tiempos más mozos, los cuatro sonetos en cuestión en la revista La Tuna de Oro, en la década de los 90, atribuyéndoselos a Miguel de Guevara y no a sí mismo. Por lo que también nuestro sonetista endiablado pasaría al canon venezolano como impostor literario, cosa que no resaltaba desde las travesuras de Rafael Bolívar Coronado.

Sin restarle mérito a la falta de prevención, la ignorancia literaria y la candidez de Tapizkent (que han tapizado a Valencia de San Caín Pocaterra), yo, José Carlos De Nóbrega, en mi condición de primer prologuista, editor y estudioso de la obra ensayística de Pedro Tellez, propongo su candidatura al Premio Nacional de Literatura para el bienio 2021-2023. No te parece, mi china, justicia poética para uno de los nuestros, candidato también para los premios Cervantes y Reina Sofia de poesía? Seguramente el Rey Juan Carlos de Borbon regresaría de su exilio con gusto, para imponer la medalla real a este izquierdista venezolano convicto y confeso.  

Tomando la expresión golpista del 2002 en el palacio de Miraflores, exclamaremos en turba conserva duros y al unísono: Pedro, te queremos mucho!