miércoles, 11 de mayo de 2022

Dos islas paradisiacas que acabamos de descubrir Miranda y Yo. Jose Carlos De Nobrega

 

Dos islas paradisíacas que acabamos de descubrir Miranda y Yo


A Rosaura y Beatriz, islas de lumínico encanto entre mediterráneo y caribeño

Sé que me acusarán de embustero compulsivo
Cuando les cuente cómo descubrí este par de ínsulas
Aquí en Valencia, la de San Desiderio y San Simeón el estilita.
Estas dos islas movibles bastan para formar el archipiélago

Más lindo y cautivador que pueda concebir cartografía alguna.
Rosaura es terredad subtropical pintada Anunciación
Según Da Vinci: Arcángel entusiasmado por la Virgen dorada y rosa,
Aleluya adolescente, Segunda Perla imprescindible del Atlántico y del Caribe.

Si no me creen, pregúntenle a Francisco de Miranda
Quien la vio en la Galleria degli Uffizi, Florencia,
En quedando pasmado, patidifuso y enamorado de Rosaurita.

Beatriz nos suena poesía aquilatada de Dante en marea que va y viene
Palpando con la planta de los pies insólita playa
Siciliana de arenas blancas ruborizadas por la más divina arcilla.





2
Miranda no sólo leyó a Beatriz en el Paraíso sambista
De La Divina Comedia, sino que también la contempló Flora
Del pulso firme de Tiziano en la misma galería florentina:
No es Violante, la novia del pintor, sino Beatrice idealizada

En otro juego insospechado del tiempo hecho mermelada
De guayaba con que ambas hermanas nos endulzan
Estos días de Pandemia, reclusión e incertidumbre.
Rosaura y Beatriz son islas nadando todos los mares del mundo.

Ni Marco Polo ni Vasco Da Gama han descubierto este archipiélago de tan noble leche:
Dos terredades anfibias y voladoras enternecedoras
Cuya gentileza nos convierte a Miranda y a mí en blanco de orilla y pardo muy infieles:

Colombeia y Poesía, nuestras respectivas novias, 
Nos reclaman el haberlas abandonado un buen rato,
Porque horneamos Pancho y yo el pan con que Rosaura y Beatriz bendicen el mundo.

lunes, 25 de abril de 2022

25 de abril en este tercer año de la Peste. Jose Carlos De Nobrega


 25 de abril en este tercer año de la Peste


A los capitanes de la revolución de los claveles que rehusaron ser poder y más de lo mismo

Hace cuarenta y ocho años cayó el Estado Novo
Del Doctor Oliveira Salazar en Lisboa.
Yo iba a cumplir diez años en Caracas y no recuerdo
Que Mamá Augusta solapara estupor en su rostro severo y afilado.

Los oficiales medios abominaron muerte en ultramar:
Angola y Mozambique eran emboscada y estocada
Que supondrían vida de ultratumba al Colonialismo
Hasta un insoportable, soporífero y nuevo aviso.

Camoens cantó con grandeza la vocación depredadora y colonial de Portugal,
Lo que lo convirtió a su regreso de Asia en cíclope mendigo
Y desilusionado con la muerte de Don Sebastián en Alcazarquivir.

El Capitán Maia, subvocalizando al aventurero Sotomaior
En la épica trasatlántica y antifascista del Santa Liberdade, 
No fue el gran cacao portugués pero remató al ídolo de mamá en segunda muerte definitiva.

Balance General (por completar). Jose Carlos De Nobrega

Balance General (por completar)


Que yo  recuerde, el brasilero Carlos Néjar hizo uno muy suyo
Titulado Del detal y sus balances, poema memorable
Y ejemplar que imposta el tedio, el detalle y el morbo
Cuantitativos de los contadores públicos justificando la avaricia

Y la arrogancia de las empresas capitalistas, sepulcros marmóreos
En los que yacen carroña, artificio y estropicio.
Que no me disculpen mis amigos contables
Este intento mío por cobrarme a mí mismo tanta factura pendiente.

No cuento con tecnicismos ni sangre fría suficiente
Para maquillar la fragilidad de mi negocio
Que contrabandea libertades bajo palabra embustera.
 
Abomino o, mejor aún, disimulo juramentos de oficio
Embadurnados en la hipocresía de la que todos formamos parte.
Esta teneduría de libros contables se viene con su indiscutible doble rasero.

2
Antes de iniciar mi Balance General entre el naufragio y el cautiverio
Que me enseñaron Cervantes, Marcos Ana y Miguel Hernández,
Me recuerda Saulo de Tarso, contralor y psiquiatra,
Que sé lo que he de hacer pero al final esto no acometo.

Si bien como a la carta frugal de Juan el Bautista,
Espinos y miel silvestre, no es poderosa mi ars profética,
Pues no he hallado todavía Hérodías que me dé beso de lengua
Previo a la ejecución sumaria de reo notable e irreverente.

Tampoco tengo los cojones de Job, pese al dolor compartido entre Nos,
Quien se rebeló a Dios teniéndole tantita fe vigorosa
Porque no se vale fregar al justo en estrategia ajedrecística

En la que el Diablo y Yahve ahogaron su hegemonía inútil.
Gana Job, restituida la justicia, y la humanidad de Catulo
Quien me alienta a escribir poesía en mis afectos y mis odios.

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ACTIVO DISCRIMINADO

En primer término, esta Cueva de Platón en Valencia-Sulaco
Que mi esposa ida a no sé dónde edificó conmigo
Pésele a quien le pese. Se cree aún que soy guachimán
Y no custodio ni salvaguarda de la Casa que Ella me aparejó en su Amor inquebrantable.

Home sweet home que dócil se adapta a mis caprichos
Y vaivenes de solitario amo y peor ocupante: Hoy sucia y entenebrecida
A la par de mi pereza, abandono y conspicuo desaliño
Reñido con la santidad informalista y franciscana escarnecida en mala mayordomía.

Por eso los lápices, los cuadernos y los libros se me esconden
En este laberinto con pocos espacios libres y despejados.
Si mi esposa ciega no pudo avenirse con las tinieblas,

Hasta hoy mi viudez cíclope se desenvuelve en torpeza satírica
Que nunca conocí en la savia de mi árbol genealógico.
Soy pues como un raro injerto con mis versos de Pau Brasil.





miércoles, 20 de abril de 2022

Un angel, la lluvia y la cronista. Jose Carlos De Nobrega

 

Foto de María Jesús Mendes

Un ángel, la lluvia y la cronista


El cielo de Pascua en Valencia la descoyuntada
Persiste nubarrón gris, adiposo y reprimido,
Contiene el agua y la saudade que me refresque
Soledad y aprendizaje, café cerrero y amargo

Que amago negación del Yo que es aún brindis suspendido
Sin apurar de un trago en quemazón de la culpa.
Soy, pues, convidado desatento con mi Dios anfitrión y trino.
Por eso este bajón que me deja tan exhausto en camastro apóstata.

Me asomo al vasto museo de mi paisana María Jesús, perla mediterránea del Caribe.
No paso desapercibido a su avispada y tersa mirada,
Ella me acomoda en una sala cálida para el buen ver.

La curaduría de su alma cronista y fotográfica llueve a cántaros
Una joven ángel ataviada de negro que baila despreocupada 
Bajo aguacero en Caracas que me acuna Cristo lánguido entre sus brazos piadosos y maternales.

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María Jesús recoge la imagen de la ciudad que desparrama.
Si bien le molesta el desmadre de nuestro mundo hacinado,
Su poética tan sólo necesita tres segundos para proveernos milagro alucinante:
La nínfula angelical dark baila sola su independencia

Como las abuelas de Mayo un tango con sus muertos y desaparecidos
Insípidos a la mirada indolente y atrofiada de no tan pocos.
Le bastan cadencia y melodía de lluvia negra y enfática
Tamborileando su cuerpo, la calle y la cuneta, órbita en Gracia

Para desatar coreografía ska que me desmoviliza melancolía cíclope.
Meu olhar tristonho acompaña su Anunciación sinfónica
Y erótica como lindura angélica del Evangelio de Mateo según el cine poesía de Pasolini.

Cabalgo la miopía festiva y mi lengua ibérica
En sus pechos que brincan desquiciando la Procesión en Caracas.
Cristo se levanta del Santísimo Sepulcro y echa un pie con Ella camino a Emaus.

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Baila y no te detengas, mi Sulamita gozosa de Sí
Y del morbo voyeurista que se solaza en tu danza lluviosa!
No te encunetes en los pasillos libertinos y totalitarios de papel tapiz
De las cárceles y los manicomios en que confinaron a Sade.

Por eso te pillamos Legión púber oblicua de vaguada,
Caudal y carama sin damnificados que lamentar,
Alud de Amor surfista y desnudo en lava fresca
Vindicatoria de pulsión vital sanguínea y lírica.

Eres ángel soberbio, exterminador de mezquindad
Y onanismo en la oscurana. No tienes a nadie mejor que te escriba y fotografíe
Como mi hermana María Jesús quien te trajo a mí:

Fármaco despiadado para con mi suplicio de Job,
Más me vale su rebelión insólita que su dolor urticante
Al punto que Dios no jugaría más a los dados la vida de otro justo.

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María Jesús insiste en hacerme cómplice complacido
De sus miles de puestas en escena encantatorias.
Desde desfiles de moda portátiles en exhibiendo
Arte vestuarista reciclado que desnuda al Emperador

Y al resto de su Corte carmesí, pasando por Hamlet
Siendo o no siendo mientras soba cráneos kitsch de vaca,
Hasta sus álbumes de fotos y crónicas que nos acogen
Inquilinos agradecidos de la Casa ciuadela que Ella es y lleva a cuestas.

Pero de dónde nos sacó a este ángel llamado Lolita
Quien escapó de la novela de Nabokov bailando emparamada en la calle fauvista
La canción homónima de Orquesta Mondragón en nuestras propias narices húmedas?

No sé si la cosa es casual o causal. Nos resta dejar los afanes y la depre en cuarentena,
Ponernos franela y jeans negros, salir de la Cana real e inducida,
Sacudirnos la hidrofobia y bailar comparsa mojada que la siga sin que nada más importe.



viernes, 15 de abril de 2022

Viernes Santo 2022 en Valencia-Sulaco. Jose Carlos De Nobrega

Viernes Santo 2022 en Valencia-Sulaco


Mientras mis vecinos se avituallan de agua
En este temporal seco y harto agobiante,
Me conformo con escribir sonetos de madera hueca.
Nada qué ver con Cristo ni sus mitos supersticiosos inducidos.

Ni siquiera transfiguro suplicio de Getsemaní
En Pastiche Criollo a la manera del Marqués de Sade
O en parodiando cuentos inmorales de Anais Nin
Que se acunan caricias, lengua y lascivia en Delta de Venus.

Morella se pinta autorretrato y se esculpe busto al punto:
Bajo la remera negra de algodón, sus pezones erectos
Apuntan a mis ojos y a mi boca húmeda de Cíclope

Como buscando compensarme tribulación en la periferia del Gólgota.
Me reconozco sonetario charlatán, crudo y compulsivo
Pese a los consejos de mis hermanos. Piedra soy desmoronándome.

2
Acabo de inaugurar este viejo cuaderno de Actas
En la sobrevivencia escritural, cíclica e incómoda
De esta Pandemia incesante que tan sólo prolonga
Nuestra crisis de pueblo que me invade la adultez

Con dolencias y anomalías estructurales de Templo
Al que no es posible renovar cédula catastral
Ni permiso de habitabilidad. No hay vacuna
Ni funcionariado venal que sostenga Gracia de artificio.

Sé que la Beatriz dantesca abomina de mi literatura referencial
Y mis relatos del Día del Juicio Final. Recordé su impío silencio
Respecto al verso libre y prosaico de mi Libro de los Muertos.

Por tal razón, desterré su mal querer en fosa común
De la memoria, para comprender este viernes necrófilo
Que sigo tapiado en vida como el gato negro de Poe.

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Creo que se me acusa de tanta mala cosa junta.
No sé si ya me tienen el veredicto y la sentencia,
Pues se me juzga en ausencia sin la debida defensa.
El ruleteo judicial mío se equipara con el de Cristo y luego el de San Pablo.

Languidezco esta viudez que se me hace tan larga
Como la de Mamá Augusta o como mi matrimonio con Yudi.
No me importa que me culpen por escribir poesía majadera
O por empecinarme en ser tan mal funcionario.

Pero no reconozco la infamia por la que me hacen reo:
Haber dejado ir a mi madre, a mi hermano y a mi esposa 
Con indolencia de extranjero y de apestado.

Sólo me resta confesar que he conversado con sus retratos
En la elíptica de los tiempos. Me sostengo Pereira, viudo de viudos,
Esperanzado en redimirme piedra de tropiezo que se oponga a la villanía y el cinismo del mundo.

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Me siento y me concibo, más allá del cuerpo estragado,
Mar trino liberado por Dios, la genética, la poesía y la música.
Soy Caribe, Atlántico y Mediterráneo mixturados en Unidad
De entrañable y extraña forma de vida, Amália Fado de mi Alma.

Contaba con diez años recién cumplidos y casi dos sin padre,
Cuando la Revolución de los Claveles inundó a Portugal.
El doctor Oliveira Salazar no había muerto cuatro años antes
Sino cuando el pueblo salió a las calles cantando la contraseña de Zeca Afonso.

Grandola Vila Morena se me vino canción de cuna libertaria
De Venezuela y también versión anarquista de La Internacional.
La Marsellesa según Tchaikovski en la Obertura 1812,

Apaleó el trasero y el rasero colonialista de Napoleón el corso,
Cosa que se repetiría en Vietnam y luego en Lisboa sin Angola ni Mozambique:
Cuándo carrizo comprenderán que O povo é quem mais ordena?



jueves, 31 de marzo de 2022

Cantar de los Cantares entre Doña Gea y su Rey Ciclope. Jose Carlos De Nobrega

 Cantar de los Cantares entre Doña Gea y su Rey Cíclope 1

José Carlos De Nóbrega

Siembra en mi boca, mi señor escritor,
Besos de la tuya, tan pequeña y tierna;
Amor de versos dulces más gustosos
Que el vino verde de la isla de Madeira.

Hazme pasar a tu Cueva compartida
Con el poeta Platón, mi Señor Feudal,
Terrateniente sin tierras, pues me basta
Y me sacia tu terredad de amores compulsivos.

Sigue las huellas de las cabras, amada mía, y anidarás
En mí tus ojos selva que se esconderán en la fronda
Azabache de este samán inmemorial complacido.

Amado mío, eres comedia gratificante y tremor de amor.
Nuestro lecho florece jardín suspendido
Que pende del cielo titilado por el roce enervante de nuestros cuerpos.

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Yo, lengua eólica y orquídea que baila en el Valle de Caracas.
Soy viña encarnada y apre(he)ndida por tus dedos firmes y suaves.
Como orquídea entre alambre de púas, así mi Doña Gea,
Desnuda, libre y denodada cruzando brazos y piernas sin soltarme.

Agradezco que tu izquierda acune mi cabeza habitada por ti mi bien!
Enferma de Amor, mi ovejo pintado, me alivias
Cada vez que te muerdo tu pulpa jugosa.
Eché de Nos, amiga mía, a los depredadores de nuestra viña de redes tan cargadas de vid y vida.

Mi señor escritor es mío para mí solita
Y yo para él solito, río Orinoco de caudal soberbio
Al que le permito empoderarse de mi viña desnuda, florida y agradecida.

Convertido en macho cabrío teísta,
Come y bebe de mí, salivando rocío
Que emparame todo mi poema de carne, miel y leche al Alba.

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Saben ustedes el paradero del que ama mi Alma?
Busqué a mi oveja dálmata en el pesebre
Que dispusimos para los dos en nuestras ensoñaciones,
Fiestas de guardar y noches de desvelo gozosas,
Pero se me extravió en mi bosque exiliado.

Cantan coro de gatos y gaviotas que recogí orfandad de la calle durísima:
Quién es ésta, muy señora poeta, a quien Elías emprestó su carro de Fuego?
Huele al perfume mixto con el que la Magdalena
Llovió de amor desbocado y sin desperdicio al Cristo hijo del hombre excitando su carne y su alma.

Maullido y gorjeo mediantes, Doña Gea espera y desespera
Por recorrer la bahía inhóspita y bochinchera
Hasta montar en su taxi a su ovejo bien amado descarriado.

Ojalá las hijas de Sión, tan caminadoras y parlanchinas, 
Sepan y no se guarden el paradero del cordero 
Que le hace mucha agua a su boca.

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Ayayay, mi Doña Gea, qué lindura superlativa la tuya!
Tus ojos selva cambian de matices y melodías
Enmarañados en tu cabellera castaña
Que también guarda para mí tus senos nutricios tan bien torneados.

Tus dientes me muerden suavemente
En manada recién bañadita y palo rosa.
Eres Diosa impenitente y caníbal
De boca roja y lengua de poeta que hace de las suyas conmigo.

(Tus dos tetas, le plagio traducción y metáfora
Al maestro Fray Luis de León, son ovejas morochas
Y traviesas que abrevan mi río en besos
Que respondo con boca de crío que no quiere destetarse pues nutrieron soles y lunas.)

Colmena de tu boca y terredad de tu piel
En las que naufrago feliz tsunami
Oloroso y rumoroso a acalanto y cantos de cuna en caracol marino.

Acomodo mi cabeza despeinada y alborozada
En tus pechos: No sólo oigo tu corazón batucar,
Sino el pulsar bello de cuerdas en la hospitalidad tuya de gruta y matriz en Ars Poética.



sábado, 19 de febrero de 2022

Poemario a Gea 1


 La tribu saparia de Doña Gea

José Carlos De Nóbrega

Manuel Bandeira tomó de pretexto bestiario
A una grey auriverde de sapos de Sao Paulo,
Para burlarse de los poetas parnasianos y pavosos
De principios del siglo veinte, después de terminada la primera gran guerra.

Cuando estuve en Salamanca, Unamuno tenía su coral anfibia 
De cortina musical áspera y vascuence de sus propios poemas.
Por qué nos asusta su fealdad húmeda en el Jardín de las Delicias?
Doña Gea nos cuenta que no hay Edén sin canto rumoroso de sus sapitos.

Gea niña, dispersa, imaginativa y poeta iniciática
Nos regala en prosa su tribu saparia conducida por Abue Remigio
En el afortunado valle de Caracas que los adoptó terredad dicharachera.

Los sapitos y su cricrido festivo venían con el viejo mago republicano,
Sinfonía inconclusa de exilio enternecido y portátil
En sus bolsillos y los ojos verde asombro de la nieta linda e inquieta.


Cantar lunar de Cantares para Gea
José Carlos De Nóbrega

No es un Domingo de Sol hastiado ni taciturno.
Más bien Carnaval lunar al mediodía que juega con la muñeca Gea,
La maquilla sobrenatural autenticidad de lindura dialógica
En carnadura y espíritu de nobleza sin límites.

Constelación castaña y mar Caribe que solapan luz blanca absoluta
De su piel tersa rematada por sus pechos estampados
De pecas simpáticas y gustosas, semillitas en dulce pulpa rosada
Que encrespan papilas en aguas caudalosas de mi lengua portuñol.

La luna de Abril obnubila atrabiliario febrero panderero
Fotografiando a su muñeca madre en vínculo solar
De su cabellera lacia con el paisaje minimalista de fondo:
Red trinitaria multicolor que se regocija pared donde se recuesta el ensueño.

Y qué creían ustedes, espectadores asombrados 
En esta sesión de pintura al aire libre del exilio lúdico y lírico de Gea?
No se trata de pasarela frívola ni mucho menos hoguera de las vanidades.

La muestra de artes visuales se hace dos veces autoafirmativa: 
Pericia de amor filial del ojo esteta de Abril 
Y hermosura indiscutible de la madre que me mueve poeta enamorado y compulsivo.



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Veamos qué se traen los ojos cortazarianos de esta luna gata.
Si bien hay en Lisboa Casa de Fados, así como en otros lugares,
En terredad de Gea el Carnaval se llama Abril y también Isabel.
Aby hace de las suyas para convertir el Jardín en Sambódromo.

Le quita a cartolinha o sombrero copa de cartón piedra
Al trovador albañil Cartola a quien se le pinta el pelo de gris concreto.
Gea encabeza el cortejo sambista envuelta en mantilla de luz ovoide.
Las morochas recrean el nacimiento de Venus en la República de Florida.

Empero vestida para tan grata ocasión,
Gea, sintiéndose Afrodita luminosa y desnuda,
Ensaya pensador de Rodin y se cubre sus piernas soberbias y níveas en pose pudorosa y coqueta.

Me erizo ronroneo y sonrisa del Gato de Cheshire
Que se frota en esa geografía suave y reconfortante
Mientras Lewis Carroll, Alicia y las morochas se ríen de la batucada de mi corazón bilingüe.






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Ahí viene el cortejo, ahí viene el cortejo, 
Redobla Rubén Darío en jam session con Duke Ellington y Charlie Mingus,
Mário de Andrade aplaude palo de lluvia amazónico al paso de castas reinas
Y Tarsila do Amaral pinta gigantes antropófagos engullendo obispos pederastas.

Gea, encaramada en carroza escupiendo dantesco confeti,
Ofrece a la multitud la flor que le obsequió el sombrerero
Intoxicado con el té tibio de la corte victoriana en piquiña por luctuosa caspa.
Trina la gente-pájaro que bulle libertaria en la garganta de Miguel Hernández.

Me toman sus manos jardineras y me acuno en su pecho acolchadito,
Salpicado de estrellas mestizas que juegan con mis bigotes blancos
De gato jabao, celoso y caprichoso en plena contentura.

Se sacuden en espasmos de placer eléctrico
Mis orejas grises cuando oigo a Gea cantarme su poesía densa
En vaivén de cuna que me sume en sueño y encanto perpetuos.